Agricultura, fortaleza en el TLCAN

DARÍO CELIS. TIEMPO DE NEGOCIOS. EXCÉLSIOR. 

Los productores de Estados Unidos no están preparados para que México cierre las fronteras a las importaciones de trigo, carne de ave, cerdo, soya y maíz amarillo.

El gran ganador del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) es el sector agropecuario nacional: en los 24 años de vida del pacto trilateral ha crecido 9% anual, por encima de la economía, y genera 40 mil millones de dólares de exportaciones cada año.

Pero no todo es miel sobre hojuelas porque la falta de infraestructura carretera, transporte en frío, refrigeración y despacho aduanal le hacen perder cada año el 30% del valor de las exportaciones; es decir, alrededor de 12 mil millones de dólares entre “el huerto y la mesa”.

En los tres gobiernos y el sector privado de México, Estados Unidos y Canadá existe el consenso de que renunciar al TLCAN sería un gravísimo error para las economías de los tres países, pero sobre todo para los productores mexicanos de cerveza, frutas (berries sobre todo), aguacate, jitomate, tequila y mezcal.

El mayor daño que está generando el gobierno de Donald Trump durante este proceso de renegociación es que gran parte de las inversiones en el sector llevan más de cinco años para que maduren los proyectos y no se sabe si este año, el próximo, o en algún momento se cancele todo.

En vía de mientras, el gobierno de Enrique Peña Nieto eliminó de Brasil y Argentina las barreras no arancelarias para importar de Sudamérica granos, sobre todo maíz amarillo.

Los productores de Estados Unidos no están preparados para que México cierre las fronteras a las importaciones de trigo, carne de ave, cerdo, soya y maíz amarillo, ya que nuestro país compra de esa nación 17 mil 458 millones de dólares.

Entre enero y julio de este año la balanza agropecuaria fue superavitaria en cuatro mil 199 millones de dólares, cifra récord en los últimos 25 años para un periodo similar.

Durante los trabajos del Consejo Nacional Agropecuario, a realizarse en Puebla, habrá voces de todos los colores y sabores que pidan ser firmes en la renegociación con Estados Unidos y hacer valer el poder que México tiene como importador. Pero habrá otros que urjan a diversificar los mercados de nuestro comercio exterior.

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