Comercio con EE. UU. seguirá pese a ruptura de TLCAN, 5 años nula certidumbre y Congreso escollo y desafío

ALBERTO AGUILAR. NOMBRES, NOMBRES Y…NOMBRES. CORREO.

A DIFERENCIA DE 1994, ahora la aprobación de un TLCAN renovado tendrá un filtro más en el Senado, justo en épocas políticas cuando nadie estará dispuesto a dar carta blanca a las controvertidas exigencias de Donald Trump.

Difícil aceptar que EE.UU. lleve mano con 50% en el contenido de la zona en reglas de origen o que se conceda eliminar los paneles de controversia y de salvaguarda para quedar al arbitrio de las leyes de EE. UU.

Tampoco se asimilará que nuestras cadenas agrícolas se desmantelen para dar paso a un esquema proteccionista que lastima nuestras exportaciones de legumbres y frutas por más de 12 mil millones de dólares.

ECONOMÍA de Ildefonso Guajardo y el CNA de Bosco de la Vega ya rechazaron la propuesta de temporalidad que responde a pretensiones proteccionistas de Florida y otros estados, expresión de grupos radicales a los que representa Trump.

Con reglas de origen tan desequilibradas México tampoco podrá refrendar su rol como exportador manufacturero líder de AL ya que Wilbur Ross y Robert Lighthizer buscan llevar la producción automotriz a su país en detrimento de nuestras exportaciones por 75 mil mdd.

Las propias grandes empresas no tendrán certidumbre para invertir con un acuerdo que sólo tendrá vigencia 5 años.

Un estudio de FEMELECHE, que preside Vicente Gómez Cobo, hace ver que en el actual escenario la opción de apertura y libre comercio quedó cancelada y queda elegir entre negociar protección a determinados productos o romper el TLCAN y trabajar bajo las reglas de OMC.

Hasta ahora la estrategia de México de cabildear junto con los grupos empresariales de EE. UU. no ha funcionado. Si bien se ha identificado entre el CCE de Juan Pablo Castañón y “el cuarto de junto” a cargo de Moisés Kalach una directriz común a favor del TLCAN, hasta ahora Trump ha hecho caso omiso de cantidad de escritos que reprueban su actitud.

Ayer se sumó el Business Roundtable que preside Joshua Bolten, quien dijo que el aumento de restricciones al comercio con México, sólo lastimará el crecimiento, empleos y competitividad de EE. UU.

Trump está resuelto a que su promesa de campaña se cumpla; queda por ver si la IP de ese país opta por el camino legal.

Recién el canciller Luis Videgaray dijo que si se cancela el TLCAN no se acabará el mundo y tiene razón. Nuestro comercio seguirá fluyendo a EE. UU., porque en el corto plazo no tiene capacidad de sustituir nuestro tomate, legumbres y aguacates, aunque lleguen con un arancel que pagará el consumidor.

Lo mismo se replicará para el rubro automotriz, electrónica y maquinaria que implican más de 100 mil mdd o dispositivos médicos 13 mil mdd.

El plan ‘B’ para diversificar nuestro comercio debe ponerse en marcha ya para aprovechar otras latitudes. Para muchas empresas hoy al margen del TLCAN se abrirán oportunidades en la reconformación de cadenas productivas no sólo hacia el exterior, sino para cubrir huecos en el mercado interno.

En la discusión del presupuesto para 2018, el Congreso tendría que contemplar esta otra emergencia para que Economía y Sagarpa, de José Calzada, cuenten con recursos para los apoyos necesarios en esta etapa con un TLCAN que se tambalea a favor del ‘Buy American’.

Obvio, gobierno e IP deberán trabajar fuerte, ya que los resultados no vendrán solos.

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