Las alianzas son clave para lograr un sistema alimentario sustentable

Teniendo en cuenta que hacia el año 2050 la población global ascenderá a 9,000 millones de personas, el desafío de poder alimentar a un mundo superpoblado es enorme. Sin ir más lejos, este incremento de 2,500 millones de personas supone que en los próximos 40 años se necesitará más comida que toda la que se consumió en los pasados 10,000 años.

Para poder hacer frente a un aumento tan grande de la demanda —y en un contexto de cambio climático, con escasez de recursos naturales y problemas de malnutrición—, debemos rediseñar nuestro sistema agrícola y de alimentos global, para volverlo más productivo, sustentable y nutritivo.

Frente a este panorama, en el 2015 los gobiernos de 193 naciones firmaron los Objetivos de Desarrollo Sustentable (ODS), una agenda para el 2030 que aporta un marco para alcanzar la meta de pobreza cero del modo más sustentable y equitativo posible. Pero esto no es suficiente, se necesita además un cambio que no podrá lograrse sin el establecimiento de alianzas entre los gobiernos, el sector privado y la sociedad civil.

En México desde hace 10 años, Unilever ha venido colaborando con empresas de alimentos y bebidas no alcohólicas, en un proceso de autorregulación, de reformulación e innovación de productos, encaminados a mejorar la salud de los consumidores, reduciendo azucares, sodio y eliminando las grasas trans.

Es con este desafío que la categoría de alimentos de Unilever asumió cinco compromisos de Nutrición Sustentable entre los que se incorporó la agricultura. Se busca no solamente cuidar el medio ambiente, sino también a mejorar la vida de los pequeños agricultores, distribuidores y minoristas a través de la agricultura climática inteligente.

El Plan de Vida Sustentable de la empresa Unilever tiene una gran repercusión no sólo porque representa un nuevo modelo de negocios basado en la sustentabilidad del planeta. La capacidad limitada de los gobiernos y la coyuntura política, económica y social —tanto a nivel nacional como global— hace que las alianzas intersectoriales se vuelvan vitales. Se trata de trabajar juntos para ser parte de la transformación que se necesita para un mundo más equitativo y sustentable; y una población más sana y mejor alimentada.

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