Agricultura sostenible para aumentar rentabilidad del trigo

CARLOS TORRES BARRERA. EL ECONOMISTA.

 

El ciclo otoño-invierno (O-I) para trigo está por iniciar en el Bajío mexicano. Este cultivo se establece en condiciones de temporal sólo en los estados de Baja California y Nuevo León, mientras que, en la modalidad de riego, se cultiva en 18 estados de la República Mexicana

Los mayores rendimientos por unidad de superficie en nuestro país se alcanzan bajo condiciones de riego. En el ciclo O-I 2016/17, Guanajuato fue el más productivo (6.85 ton/ha), mientras que Michoacán lo fue en el ciclo P-V (5.6 ton/ha).

La información oficial señala que en Guanajuato el ciclo O-I se lleva a cabo en condiciones de riego y en P-V sólo en condiciones de temporal, pero la diferencia en rendimiento es 4.5 veces superior en las condiciones de riego. En este estado, en el 2016 se cultivaron 53,126.5 hectáreas, siendo 76% en el ciclo O-I, el cual se realiza en los meses de diciembre y enero.

hoy en día, los asuntos que más preocupan a los productores de trigo en Guanajuato son los problemas fitosanitarios del cultivo, la imperiosa necesidad de incrementar el rendimiento, la estatización del precio de venta, los altos costos de producción y su rentabilidad a la baja. Vale la pena mencionar que en este Estado se padece de abatimiento de mantos freáticos y el cultivo vive los estragos del cambio climático, que ocasiona insuficiente acumulación de horas frío.

Pese a que la demanda por la industria es cercana al medio millón de toneladas (76% requiere de trigo suave) las oportunidades que se tienen para hacer este cultivo más rentable es con la disminución de los costos de producción y el incremento de la productividad.

De lo anterior se desprende la importancia de los trabajos conjuntos de diferentes actores, interrelacionados para llevar a cabo procesos de transferencia de tecnología que incidan en el objetivo de lograr mayores rendimientos y rentabilidad, como es el caso de instituciones dedicadas a la investigación, universidades, empresas tractoras, el sistema productivo e instituciones financieras, entre otros. Pero, la realidad es que el rendimiento promedio de trigo en Guanajuato es de 6.8 ton/ha y el precio por tonelada de 4,000, teniéndose costos de producción cercanos a 28,000/ha, sin considerar renta de la tierra. Ante este escenario, existen opciones tecnológicas que pueden contribuir en la disminución de los costos de producción y el incremento de la productividad, y la respuesta es llevar a cabo una metodología de producción agrícola más sustentable y sostenible.

En una segunda parte se citarán las alternativas tecnológicas con resultados registrados en nuestro país que son viables para contribuir en la solución del problema de rentabilidad de trigo.

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En la primera entrega se mencionaron las dificultades que enfrentan los productores de trigo en el Bajío. A continuación, se exponen alternativas tecnológicas que contribuyen a solucionar los problemas de productividad y rentabilidad.

Otro elemento es el uso racional y balanceado de la nutrición del cultivo, reconociendo la importancia de la fertilidad del suelo por medio del análisis químico y el uso  de fertilización comprobadas por los centros de investigación del país. Igualmente, el uso eficiente del agua mediante la nivelación de tierras, sistemas de riego que reduzca pérdidas de agua y se usen metodologías de monitoreo de la humedad y medio ambiente; sin soslayar el uso racional de agroquímicos o la minimización de éstos mediante la sustitución por organismos benéficos.

Experiencias del Centro de Desarrollo Tecnológico Villadiego de FIRA,  que coordina la SHCP, ubicado en Valle de Santiago, Guanajuato, en el cultivo de trigo en el ciclo O-I 2016/17, en labranza de conservación y riego rodado, obtuvo un rendimiento de 6 ton/ha con costos de producción de 15,000 pesos por hectárea, relación beneficio-costo de 1.55 y punto de equilibrio de 3.8 ton/ha. El precio de venta por tonelada fue de 3,950 pesos, con un costo de 2,549 pesos.

Adicionalmente, indicadores de sostenibilidad demuestran el uso de técnicas amigables con el medio ambiente y muestran que por cada tonelada producida se emplearon 1,271.2 m3 de agua, 423.7 kwh, 19.8 gramos de ingrediente activo de herbicida, 30.9 kilogramos de nitrógeno y 70.3 litros de diesel/hectárea; a esto se le conoce como huella hídrica, huella ecológica y huella de carbono, respectivamente, los cuales indican la eficiencia en el uso del agua, la tendencia en la utilización de plaguicidas y sustancias contaminantes, así como el nivel de dependencia de combustibles de origen fósil con su implicación en la emisión de gases de efecto invernadero derivados del sistema de producción.

El Centro de Desarrollo Tecnológico Villadiego demuestra un modelo de producción sostenible de granos a toda persona interesada,  así como cursos de capacitación para la implementación de esquemas de agricultura sostenible y responsable, será un gusto atenderlos.

*Carlos Torres Barrera es jefe de Departamento del CDT Villadiego de FIRA. La opinión aquí expresada es del autor y no necesariamente coincide con el punto de vista oficial de FIRA.

ctorresb@fira.gob.mx

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