Fuerte debate: el superciclo de commodities

El 2021 ha generado una expectativa sobre la recuperación económica, después de la recesión ocasionada por la pandemia del coronavirus. A pesar de los retos que prevalecen en los ámbitos sanitario y económico, la visión más promisoria está puesta en los programas de vacunación en el mundo, la extensión de los estímulos fiscales y monetarios, así como la adaptación a la nueva realidad pospandemia.

Como consecuencia, los precios de los commodities –materias primas– se han incrementado de forma significativa desde finales del año pasado. El precio del cobre ha alcanzado un máximo no observado desde 2011, el aluminio desde 2018, las tablas de madera un récord histórico y las principales referencias del petróleo han regresado a niveles prepandemia. Esto ha llevado a los inversionistas a debatir si nos encontramos en el inicio de un superciclo de materias primas.

Este fenómeno se define generalmente como un incremento importante y sostenido de los precios de las materias primas, por arriba de su línea de tendencia de largo plazo, principalmente en sus tres grandes componentes: energía, metales y agrícolas.

En los últimos 100 años se han identificado algunos superciclos asociados a la industrialización de inicios del siglo XX en Estados Unidos y a los años posteriores a las guerras mundiales. El más reciente, entre 2001 y 2008, se asocia con la entrada de China a la Organización Mundial de Comercio en diciembre de 2001 y a las reformas económicas estructurales que implementó. Eso ayudó a China, entre otras cosas, a incrementar significativamente su demanda por materias primas.

¿Estamos entrando en otro superciclo?

El debate debe centrarse en aspectos coyunturales y estructurales que podrían contribuir a un escenario favorable para el mercado de materias primas. Mucho dependerá de la resiliencia de la economía mundial para transitar hacia una realidad pospandemia.

En el corto plazo, los precios de los commodities podrían seguir obedeciendo a la expectativa sobre la recuperación, principalmente de las economías de EE.UU. y China. Esto, sustentado por el proceso de vacunación que ha avanzado más en países como Israel, Emiratos Árabes Unidos, Reino Unido y EE.UU. Adicionalmente, la respuesta de política económica sin precedentes de 2020 se extenderá en 2021. Se espera que los bancos centrales mantengan tasas de interés bajas y algunos continúen con sus programas de inyección de liquidez. En el ámbito fiscal se ha observado un estímulo por cerca de 15 puntos porcentuales del PIB global desde 2020, que podría crecer aún más con planes como el que se discute actualmente en EE.UU. Un tercer elemento es el regreso a patrones de consumo más acelerados en la segunda mitad del año cuando algunos países alcancen niveles de vacunación más elevados y permitan una mayor movilidad de personas, un efecto similar al observado con los “Felices Años Veintes” (Roaring Twenties) en el mundo occidental en 1920, tras la pandemia de gripe española en 1918 y el fin de la Primera Guerra Mundial ese mismo año.

En temas estructurales, los cambios en el mundo relacionados al avance tecnológico, al cambio climático y a las nuevas tendencias demográficas, como los efectos de la Cuarta Revolución Industrial –como es la digitalización de la economía– y la búsqueda de políticas de sustentabilidad (ASG) podrían generar una recomposición en la demanda por materias primas. Sin embargo, dentro de esta transición, el mundo posiblemente estará demandando más commodities en general.

Los aspectos demográficos por su parte, consideran los cambios generacionales y la mayor urbanización en todo el mundo, especialmente en economías emergentes. Además, de considerar los crecimientos de economías con una elevada densidad de población, como China e India. En el primer caso, es probable que China continúe con algunos programas de integración regional de gran calado como el “Belt and Road Initiative”. También debemos tomar en cuenta los ajustes que probablemente se observarán en términos de la oferta de materias primas y los requerimientos de inversión en capital que veremos en los próximos años.

En contraste, existe la posibilidad de que la economía y los mercados financieros experimenten burbujas en los precios de los activos, con probables consecuencias sobre la inflación, y con ello gane mayor fuerza la tesis sobre una normalización de posturas monetarias y fiscales.

Los mercados han tomado una postura muy clara con el “reflation trade”, una estrategia de inversión que se centra en la expectativa de una expansión de la economía acompañada de presiones inflacionarias, producto de las políticas fiscales y monetarias expansivas. Es esta apuesta la que ha dado un impulso al precio de las materias primas y ha incrementado el debate en torno al posible superciclo de commodities.

Contacto:

Alejandro Padilla es Director Ejecutivo de Análisis Económico y Estrategia Financiera de Mercados de Grupo Financiero Banorte. *

Fuente: FORBES MÉXICO.

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