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Cuarta transformación en agro significa aumentar productividad y disminuir la contaminación

BOLETÍN DE PRENSA BIOFÁBRICA SIGLO XXI.

La transformación que se proyecta tendrá el campo durante la nueva administración debe  considerar el cambio de fondo en la manera que se práctica la agricultura convencional — que es costosa e ineficiente–, hacia un nuevo modelo, más productivo y menos contaminante, y tendrá que pasar del uso de fertilizantes químicos y otros agroquímicos altamente contaminantes para el medio ambiente, devastadores del suelo y  dañinos para la salud humana, hacia el empleo de bioinsumos como biofertilizantes, bioinsecticidas y biofunguicidas.

Así lo afirmó el director de Biofábrica Siglo XXI y presidente del Consejo Mexicano de Agrobiotecnología, Marcel Morales Ibarra, quien consideró que el anuncio realizado por el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador (AMLO), al asumir su cargo, sobre la cancelación del uso de cultivos transgénicos durante su sexenio, y de prescindir de tecnologías contaminantes como el fracking, es alentador para virar hacia una agricultura agroecológica y sustentable.

Sin embargo, el experto en agricultura explicó que la agrobiotecnología va mucho más allá de los transgénicos, ya que incluye el uso de los seres vivos o sus derivados en los procesos productivos, como es el caso de los microorganismos benéficos en la agricultura, como los biofertilizantes.

Una estrategia de mediano y largo plazo –subrayó el doctor Morales Ibarra– tiene que considerar la reducción 
gradual o sustitución de agroquímicos o fertilizantes basados en hidrocarburos, porque su proceso productivo por sí mismo y su aplicación al suelo resultan altamente contaminantes para el medio ambiente.

Con una experiencia de más de tres décadas en temas agrícolas y de desarrollo rural, además de diversas publicaciones y libros, el experto manifiesta que la reapertura de las plantas productoras de 
fertilizantes, anunciada por el presidente AMLO, será un arma de doble filo, ya que los altos costos 
económicos y ecológicos que significa el proceso de producción 
agudizará gravemente el ya serio problema ambiental, dado que un kilo de nitrógeno aplicado al suelo como fertilizante genera 12 kilos de CO2 a la atmósfera y de éstos 50 por ciento se da durante 
el proceso de producción.

Hizo hincapié en que el uso de agroquímicos está agotado y es el más ineficiente, ya que tienen una eficiencia de sólo 20 por ciento; es decir, de cada 100 kilos de fertilizante que se aplica al suelo, la planta sólo aprovecha 20 kilos, mientras que 80 kilos se desperdician para contaminar suelo, agua y atmósfera. En contraparte, añadió, con el uso de biofertilizantes, este nivel de eficiencia se incrementa hasta en 70 u 80 por ciento.

Marcel Morales recalcó que los transgénicos hoy ya resultan obsoletos –como lo ha señalado la FAO–, además que implican el uso de un paquete tecnológico basado precisamente en los químicos. De hecho, los transgénicos de las trasnacionales tienen como finalidad la venta de los químicos, como el glifosato que tiene más de medio siglo envenenando el 
planeta.

Sin embargo, el ingeniero agrónomo matizó que dentro del campo de la biotecnología se han desarrollado otras 
tecnologías agroecológicas o sustentables con el entorno, como los propios biofertilizantes, bacterias u hongos benéficos, micronutrientes o mejoradores de suelo.

El experto en desarrollo rural señaló que además los biofertilizantes permiten ahorros sustanciales para los agricultores, dado que el costo de los químicos se ha incrementado y esto es una ventaja para una agricultura que busca ser más eficiente y generar mayores beneficios ecológicos y económicos, en especial para el pequeño agricultor. Por ejemplo, en una hectárea de maíz con fertilizante químico el productor gasta entre 5 mil o 6 mil 
pesos; para biofertilizar esta misma superficie se invierten 500 pesos.