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Bosques; nueva ley, aprovechamiento 
y deforestación

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GABRIEL QUADRI DE LA TORRE. EL ECONOMISTA.

Legislar por todo y para todo es un vicio parlamentario; tal vez, por vanidad y anhelo de trascendencia, por mundana necesidad de autojustificación o por connivencia con funcionarios de la administración pública. En México se destilan leyes —sobre todo ambientales y de recursos naturales— largas y farragosas, pletóricas de discurso y aspiraciones, de criterios y principios sin consecuencia jurídica alguna, y saturadas de melosa corrección política. Tal es el caso de la iniciativa de Ley de Desarrollo Forestal Sustentable. Ésta podría considerarse sólo como un nuevo acto de irrelevante narcisismo parlamentario, sin mayores consecuencias, si no fuese porque altera la institucionalidad vigente en materia de regulación y pierde la oportunidad de mejorar procedimientos administrativos y regulatorios para el uso sostenible de los bosques, así como de abordar temas vitales para la conservación de los ecosistemas.

La iniciativa de Ley intenta despojar a la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) de facultades de regulación en el aprovechamiento de bosques y selvas, para transferirlas a la Comisión Nacional Forestal (Conafor). En efecto, todas las autorizaciones correspondientes (que es lo verdaderamente relevante) ahora son cedidas a la Conafor. Conafor ahora será juez y parte y concentrará facultades de fomento y explotación al igual que de regulación y administración. Y ésta es una pésima idea, por los conflictos de interés inherentes y el peligro muy real de captura regulatoria de la propia Conafor por parte de sectores supuestamente objeto de regulación. Una experiencia gravosa se puede encontrar en el sector pesquero, en el caso de Conapesca, juez y parte capturada por intereses de la industria pesquera. Las tareas de regulación deben estar separadas de las tareas de fomento y explotación. Así, se seguiría debilitando a la Semarnat conculcándole facultades sustantivas (como ocurre o ha ocurrido con mares, pesca, industria petrolera) para otorgarlas a órganos auxiliares que la suplantan y merman, lo que deforma la estructura de gobernanza y hace más raquíticas sus capacidades de política ambiental.

El nuevo reparto de facultades en detrimento de la Semarnat por sí mismo no garantiza un mejor desenvolvimiento del sector forestal en materia productiva, ya que la iniciativa de Ley no se propone simplificar, transparentar, ni reducir costos de transacción y burocracia, que es lo que realmente exige el sector forestal para ganar competitividad. La iniciativa pierde esa oportunidad de oro, sin ofrecer una visión novedosa y eficaz de conservación y uso sostenible de recursos forestales.

Es urgente reducir la pesada tramitología (trámites, pagos de derechos, estudios, planes de manejo, tiempos exagerados de respuesta) que agobia a los productores forestales, inhibe su desarrollo, desvaloriza sus bosques, los saca de mercado y los induce a la ilegalidad. La transferencia de facultades a la Conafor no lo resuelve. Urge una revisión del marco administrativo y regulatorio para ofrecer facilidades a productores que han probado ser responsables y sostenibles. Se trata de transitar desde un pesado régimen de permisos a uno de avisos en un esquema de autoregulación supervisada, al mismo tiempo, explorando sistemas de descentralización a los estados, tomando en cuenta, por ejemplo, el desempeño de Probosque en el Estado de México.

Por último, la iniciativa de ley es omisa en abordar eficazmente (de manera penal y civil) problemas muy graves de deforestación, cambio de uso del suelo y ampliación de la frontera agropecuaria a costa de bosques y selvas (como ocurre hoy con la deforestación masiva realizada por menonitas en la Península de Yucatán). Mucho menos plantea un objetivo de Deforestación Neta Cero, ni el uso eficiente y diáfano del Fondo Forestal Mexicano y pagos por Cambio de Uso del Suelo, ni la evaluación del programa de subsidios y Pago por Servicios Ambientales. La iniciativa de ley debe ser congelada o revisada a fondo.