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Cae pesca 60% por veneno de Pemex en el Istmo, Oaxaca

A poco más de un mes y medio Pemex no asume responsabilidad. ASEA, en parálisis.

SANTA GERTRUDIS MIRAMAR, SANTO DOMINGO TEHUANTEPEC.-Tras seis horas de trabajo en altamar, cuatro botes aparcan en la playa. No han sido los mejores días. Desde el derrame de hidrocarburo de Petróleos Mexicanos ocurrido el 7 de septiembre, las embarcaciones llegan semivacías.

Mujeres y niños conocidos como mapacheros, es decir que cambian su fuerza de trabajo por un poco de producto del mar para alimentarse, se apresuran a la labor de descargar las mantarrayas y destazarlas sobre la arena.

Atraídas por el olor a sangre fresca, una parvada de gaviotas sobrevuela en el lugar esperando el mejor momento para la rapiña.

Pies de chapopote
Durante los primeros días de la afectación ambiental, pescadores y mapacheros tenían que limpiar las plantas de sus pies con gasolina para desprender las plastas negras de hidrocarburo.

 

En los tres años que lleva como mapachera, Nazaria, de 44 años de edad, no había visto un desplome tan drástico de la actividad pesquera. En esta ocasión sólo recibió dos barriletes y dos huachinangos, éstos últimos para el alimento del día, los otros para vender a 20 pesos la pieza. Antes del derrame se llevaba una o dos docenas de pescado. Una parte para el consumo y otra para la venta.

“Estuvo saliendo mucho chapo (chapopote), ahorita no está saliendo mucho, pero ocasionó que los pescadores dejaran de trabajar”, explica en una pausa hecha casi al final de su jornada, la cual en esta ocasión comparte con otros dos niños.

La contaminación ocasionada por el derrame de hidrocarburo de Pemex en las costas de Santo Domingo Tehuantepec y Salina Cruz colocó a gran parte de la población en crisis alimentaria.

Los pescadores arriesgan sus vidas en dobles jornadas. La contaminación de Pemex los obliga a incursionar mas de 40 kilómetros adentro del mar para pescar producto sin rastros de hidrocarburo. FOTO: Emilio Morales

Desplome de la pesca

La actividad pesquera cayó en un 60 por ciento al igual que la cantidad de producto extraído del mar.

Los pequeños botes se encuentran varados en la arena porque el motor no les da para adentrarse los 40 kilómetros en donde se estima que no afectó el derrame de crudo. Los intentos por extraer alimento en la pesca ribereña fueron abandonados porque el producto tenía olor y sabor a hidrocarburo.

Quienes tienen las herramientas para internarse en la inmensidad del mar obtiene resultados raquíticos debido a que las especies marinas se alejaron en busca de aguas limpias.

Cae actividad pesquera

Los niños mapacheros también se han visto afectados por el alejamiento del producto del mar en la zona costera. FOTO: Emilio Morales

Job Daniel Gutiérrez de 27 años de edad, es uno de los pescadores afectados en Santa Gertrudis. El joven, de quien dependen ocho personas, se prepara para volver a la mar en un segundo intento del día por pescar “cocinero” en las aguas de Salina Cruz, a poco más de 20 kilómetros del punto de zarpe.

El viendo soplando en contrasentido hace que el viaje sea riesgoso. “No hay de otra, la familia tiene que comer”, explica mientras prepara de nueva cuenta el bote en el que partirá con otros seis pescadores más.

-¿Cómo les ha ido en la pesca?

-Pues mal – responde con la voz dejada al viento.

-¿A qué se debe?

-Tiene mucha contaminación ahí abajo en el agua

-¿Y cómo lo sabe?

-El agua esta grasosa, en partes pasan manchas negras, está contaminado. Tenemos que ir lejos a buscar; diez kilómetros, veinte kilómetros porque no podemos pescar aquí cerca por lo mismo que anda muy sucia el agua, está contaminada.

-¿Ha bajado la pesca?

-Sí, como no. Desde que entró ese que rego Pemex, el chapo (chapopote), desde ahí se negó el pescado. Llevamos puro barrilete, cocinero. Huachinango y robalo casi no quieren llegar, se corren por la contaminación

Aunque hasta el momento, a poco más de mes y medio del derrame de hidrocarburo, la Agencia de Seguridad, Energía y Medio Ambiente (ASEA), no ha realizado un estudio del impacto ocasionado por Petróleos Mexicanos, la gravedad del caso está adherida a la quilla o base de los botes en donde el hidrocarburo está solidificado.

Durante los primeros días de la afectación ambiental, pescadores y mapacheros tenían que limpiar las plantas de sus pies con gasolina para desprender las plastas negras de hidrocarburo.