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Nuevos sistemas agrícolas designados patrimonio mundial

CENTRO DE PRENSA FAO. Con información de FAO México.

El patrimonio agrícola mundial de la FAO comprende 50 paisajes extraordinarios.

Chinampas de Xochimilco y Tláhuac son una fuente importante de alimentos frescos para una de las ciudades más pobladas del planeta.

ROMA, Italia. Trece nuevos entornos paisajísticos fueron hoy designados formalmente como Sistemas Importantes del Patrimonio Agrícola Mundial (SIPAM), rindiendo homenaje a formas ingeniosas en que las necesidades humanas y los recursos de la naturaleza se han combinado para crear medios de vida y ecosistemas que se sostienen mutuamente.

Los nuevos sitios de este emblemático programa de la FAO se encuentran en la República de Corea, China, Egipto, España, Japón, México, Portugal, y Sri Lanka. Su producción primaria abarca desde frutas, verduras, sal y arroz hasta seda, carne, té y wasabi.

Estos sistemas “reflejan una profunda armonía entre la humanidad y la naturaleza”, aseguró hoy la Directora General Adjunta de la FAO, Maria Helena Semedo, en un Foro internacional celebrado en Roma.

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Para comprobar la belleza de estos paisajes, haga clic aquí.

Las nuevas incorporaciones elevan a 50 el número total de sitios SIPAM en todo el mundo. El programa destaca sistemas únicos que las comunidades rurales han forjado a lo largo de generaciones para propiciar la seguridad alimentaria, medios de vida viables, ecosistemas resilientes y elevados niveles de biodiversidad, todo mientras se conservan paisajes de notable belleza estética.

“Estos lugares no nos hablan de un pasado nostálgico, sino que ofrecen soluciones para el presente y el futuro”, subrayó Semedo. “Los SIPAM –añadió- también tienen que ver con innovación y oportunidades, incluyendo un mayor acceso a nuevos mercados y negocios, como el etiquetado ecológico, el turismo rural o el empoderamiento de los jóvenes para añadir valor a nuestro patrimonio agrícola”.

Entre los nuevos sitios SIPAM figuran los primeros en Europa y América del Norte: un sistema agrosilvopastoril en Barroso (Portugal), una genuina forma de obtener sal en las salinas del Valle Salado de Añana (España), una forma milenaria de producir uvas pasas moscatel en la Axarquía (España), y el sistema de islas artificiales de las “chinampas” desarrolladas en la Ciudad de México basadas en la transmisión oral de técnicas tradicionales utilizadas ya por la civilización azteca.

El Foro internacional de hoy se centró en el intercambio de lecciones aprendidas hasta el momento y contó con la participación de altos funcionarios gubernamentales de China, Italia, Japón, España y Tanzania, junto con expertos de Argelia, Chile y Francia, así como de la UNESCO, que cuenta ya con el prestigioso programa del Patrimonio Mundial.

Desarrollo sostenible

Los Sistemas Importantes del Patrimonio Agrícola Mundial incluyen la gestión de ecosistemas en los que el uso del agua, la salud del suelo y otros factores medioambientales están intrincadamente vinculados, a menudo en formas que requieren reglas de gobernanza social específicas en lo que se refiere a la tenencia, la asignación de recursos y la mano de obra.

Según Semedo, estos sistemas reúnen “los pilares económico, social, ambiental y cultural del desarrollo sostenible”. Añadió que reconocerlos pone de relieve igualmente el destacado papel que desempeñan los pequeños propietarios -sus creadores y custodios-, en la promoción de la biodiversidad y muchas otras metas compartidas.

La idea es llamar la atención sobre formas únicas e ingeniosas en que se ha alcanzado la sostenibilidad en la actividad humana más básica, convirtiendo los recursos naturales en sistemas alimentarios viables. Por ello se pretende fomentar su conservación dinámica y permitir que los pequeños campesinos que ayudaron a crearlos -y actúan como custodios de este legado-, mantengan viva su herencia frente a nuevos desafíos, como la urbanización y el cambio climático.

La evidencia indica por ahora que la designación de estos sitios como patrimonio agrícola mundial puede ayudar a conservar la biodiversidad y salvaguardar variedades de cultivos en peligro, lo que beneficia a la seguridad alimentaria a nivel mundial, y permite revitalizar las culturales locales, crear empleo y promover el turismo.

La designación de patrimonio agrícola mundial puede integrarse con estrategias comerciales para apoyar la demanda y los precios de los productos agrícolas locales. El arroz certificado cultivado en un SIPAM en Sado, Japón, que supone un refugio para el ibis crestado –un ave protegida-, alcanza ahora el doble del precio respecto a otros arroces similares de la región.

Un puente hacia el futuro

Semedo pidió que el programa SIPAM llegue a un nuevo nivel estratégico para crear más sinergias y oportunidades valiosas “para los grandes artistas que han esculpido nuestro pasado, diseñado nuestro presente y que conformarán a nuestro futuro”.

Los criterios de selección de la FAO para los SIPAM incluyen que los sitios sean de importancia mundial, tengan valor como bien público al apoyar a la seguridad alimentaria y los medios de subsistencia, a la biodiversidad, los sistemas de conocimiento y tecnologías adaptadas, la cultura y a unos paisajes excepcionales. Muchos de los sitios brindan servicios ecosistémicos importantes que benefician a las personas en otros lugares, lo que refuerza el argumento de aportar incentivos económicos para su conservación.

Algunos países han incluso establecido sus propios programas nacionales, entre ellos la República Popular de China y Japón, cuyos gobiernos han sido de forma particular firmes y generosos defensores del programa SIPAM.

Chinampas de Ciudad de México fueron reconocidas

©FAO México/Ana María Luna.

El sistema agrícola Chinampero de la Ciudad de México es uno de los trece nuevos entornos paisajísticos celebrados hoy como Sistemas Importantes del Patrimonio Agrícola Mundial (SIPAM) por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, FAO.

El sistema agrícola de chinampas es un conjunto articulado de islas flotantes artificiales, construido de forma tradicional basado en sabiduría oral transmitida desde la época de los aztecas.

Las chinampas ubicadas en  Xochimilco y Tláhuac comprenden más de dos mil hectáreas en las cuales trabajan cerca de 12 mil personas cultivando principalmente hortalizas y flores, incluyendo 51 especies agrícolas domesticadas y 131 especies de plantas ornamentales.

El sistema se destaca por tener una gran biodiversidad: Alberga el 2% de la biodiversidad mundial y el 11 % de la biodiversidad nacional con 139 especies de vertebrados, 21 especies de peces, seis anfibios, 10 especies de reptiles, 79 de aves y 23 especies de mamíferos.

Destaca también por preservar conocimientos y tecnologías agrícolas ancestrales, pues los agricultores chinamperos conservan técnicas tradicionales de cultivo prehispánicas que se han transmitido de manera oral: en las chinampas aún se pueden encontrar cuatro de los cinco principales cultivos usados por los aztecas: maíz, frijol, calabaza y amaranto.

Las chinampas son una fuente importante de alimentos para una de las ciudades más pobladas del planeta, generando 40 mil toneladas de producción agrícola al año

Además, estas comunidades han demostrado poseer una enorme resiliencia, con una gran capacidad de adaptación frente a cambios como la urbanización, convirtiéndose no sólo en zona productiva, sino también de interés turístico y cultural.

Se trata de un paisaje agroecológico único con 406 kilómetros de canales que provee múltiples servicios ecosistémicos a la Ciudad de México y que sabe hacer uso de especies como el sauce nativo –ahuejotes- como cercos vivos, barreras contra el viento y hábitat para insectos y aves.

El patrimonio agrícola mundial de la FAO comprende 50 paisajes extraordinarios

Los Sistemas Importantes del Patrimonio Agrícola Mundial incluyen la gestión de ecosistemas en los que el uso del agua, la salud del suelo y otros factores medioambientales están intrincadamente vinculados, a menudo en formas que requieren reglas de gobernanza social específicas en lo que se refiere a la tenencia, la asignación de recursos y la mano de obra.

La idea es llamar la atención sobre formas únicas e ingeniosas en que se ha alcanzado la sostenibilidad en la actividad humana más básica, convirtiendo los recursos naturales en sistemas alimentarios viables.

Por ello se pretende fomentar su conservación dinámica y permitir que los pequeños campesinos que ayudaron a crearlos -y actúan como custodios de este legado-, mantengan viva su herencia frente a nuevos desafíos, como la urbanización y el cambio climático.

La evidencia indica por ahora que la designación de estos sitios como patrimonio agrícola mundial puede ayudar a conservar la biodiversidad y salvaguardar variedades de cultivos en peligro, lo que beneficia a la seguridad alimentaria a nivel mundial, y permite revitalizar las culturales locales, crear empleo y promover el turismo.