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Pescados y mariscos, eslabones vs. diabetes

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El problema de diabetes es sabido y conocido a lo largo y ancho del país.

Nos han dicho de muchas maneras que no habrá dinero que alcance para atenderlo y también es sabido que se puede prevenir con ejercicio y una sana alimentación.

Sin embargo, a pesar de conocer el problema y sus consecuencias, el escenario no mejora, al contrario, empeora.

Hoy hasta nuestros niños lo padecen o tienen todo para padecerlo.

Pablo López Domínguez, biólogo, oceanólogo e investigador, demostró con un grupo de expertos que uno de cada dos niños presenta displidemia, es decir, son niños que ya tienen una fuerte presencia de grasas en la sangre, que desencadenará en obesidad, hipertensión, diabetes, es decir enfermedades crónico degenerativas desde muy corta edad.

Esto significa que los niños ya son candidatos perfectos para ser diabéticos, hablamos de aproximadamente 27 millones de niños que son alimentados con productos que contienen altas cantidades de grasa, azúcares o son ricos en carbohidratos.

Basta revisar el desayuno de cada niño para ver de cerca el problema.

Son casos excepcionales los que lleven en la lonchera un desayuno con fruta, proteína animal, cereal y verduras.

La mayoría está en manos de las ‘tienditas escolares’ o ‘lo que se pueda comprar en la tienda’ de la esquina: pan y yogurt, o galletas y leche saborizada.

La propuesta

El problema avanza y la única norma que que obliga al Estado a dar atención médica a los pacientes con displidemia es la NOM 037-2012 SS “Para la prevención, tratamiento y control de las dislipidemias”.

En esta norma se refleja lo rápido que avanza el problema, porque en 2012, cuando fue publicada, el reto era prevenir en los jóvenes la presencia de las displidemias, es decir ayudar y orientar a los jóvenes para evitar que las grasas se convirtieran en un problema.

Después de siete años, las displidemias están en los niños, así se demostró científicamente y la norma quedó obsoleta.

Hoy esa NOM sólo aplica a las personas mayores de 20 años, dejando fuera a los niños, que cada vez más presentan en problema, siendo Yucatán el número uno en obesidad infantil.

La norma debe ser actualizada, revisada y las políticas públicas deben eslabonarse, no sólo para informarnos y dimensionarnos que la diabetes es un problema de salud pública, sino que se produzcan los alimentos que debemos comer a precios accesibles y nos enseñen cómo prepararlos.

Ya se demostró

El investigador y sus colegas demostraron que si comemos un kilo de pescados y mariscos al mes, esto es 125 gramos dos veces a la semana, se reduce el nivel de grasa en los niños con displidemia.

Comprar pescados y mariscos debe estar al alcance de todos, por lo tanto es necesaria la producción, no sólo la que nos dan los mares, sino la acuacultura, para que de esta forma haya suficiente oferta y haya precios accesibles para la sociedad.

Aprender a prepararlos.

Los niños con displidemia, que participaron en la investigación científica, se negaban a comer pescados y mariscos.

Así que tuvieron que crear personajes e historias como el del Rey de los Mares que se enfermó por comer las cosas que le tiraban los humanos, en lugar de peces y moluscos.

De esta forma los niños adoptaron la idea de comer pescados y mariscos, pero sus madres no sabían cómo prepararlos, así que los estudiantes de gastronomía de la UVM les dieron clases y así se garantizó que los niños comieran un kilo al mes.

Los resultados fueron evidentes, menos grasa en la sangre, mejor concentración, mejor peso.

En seis meses lograron bajar 2.5 por ciento la obesidad, el sobrepeso, los triglicéridos.

Conciencia

Además de hacer conciencia como ciudadanos, es necesario eslabonar la producción acuícola y fortalecer la sustentabilidad en los mares.

Hagamos el esfuerzo por aprender a preparar los alimentos, a tener el tiempo y guisar para nuestros niños y para nosotros mismos los productos pesqueros que nos ayuden a reducir las grasas.

Y confiemos en las autoridades para actualizar la NOM, que hoy deja fuera a los niños de cualquier atención.

@Velimagu

VERÓNICA MARTÍNEZ. LO BÁSICO. EL FINANCIERO.

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