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Resumen del mercado global de la patata

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Los sudafricanos consumen más, Israel lucha por conservar el mercado de exportación

En Europa, ha llegado el momento de que los productores de patatas desentierren sus cultivos. Las estimaciones apuntan a una cosecha menor y a unos rendimientos muy decepcionantes. Todos esperaban que el tiempo seco de los últimos meses tuvieran un impacto negativo en las cosechas. ¿Hay pesimismo? ¿Cómo van las cosas en Europa? ¿Y cuál es la situación en Sudáfrica, los Estados Unidos y Australia? A continuación, resumimos el mercado global de la patata.
Europa: Sequía, calor, rendimiento
En el noroeste del continente, la cosecha es significativamente menor debido a las extremas condiciones meteorológicas registradas en los meses de verano. Francia, Alemania, los Países Bajos, Bélgica y el Reino Unido esperan menos volumen que el año pasado. A consecuencia del calor y la sequía, los rendimientos bajarán un 20 o 30% con respecto a la media quinquenal.
En zonas donde las autoridades han prohibido el riego por aspersión, las consecuencias son claramente visibles. Según las cifras publicadas, en torno al 50% de la superficie de las zonas antes mencionadas depende del riego. En las zonas donde se ha prohibido el riego por aspersión se prevén mayores pérdidas. En Francia, los campos regados rinden 13 toneladas por hectárea más que los no regados. Este año, la superficie ha crecido un 6%. Francia es quien ha hecho inversiones más destacados (+3,6%). En otros países, el crecimiento ha sido menor. Esta expansión se propone principalmente cubrir las necesidades de la industria transformadora.
España: Calibres pequeños y rendimiento menor
Las condiciones meteorológicas no han sido favorables para los agricultores de Castilla y León, la mayor región productora de patatas del país, que aporta el 40% de la patata española. Este año, el rendimiento es más bajo, hay disponibles más calibres pequeños y se informa de más problemas con la sanidad del producto. No obstante, el mercado se mantiene estable.
Después del invierno seco que ha habido, la mayor preocupación al comienzo de la temporada de siembra era si habría suficiente agua disponible. Sin embargo, llegó un periodo de lluvias copiosas y la siembra se retrasó a finales de mayo. La lluvia, la sequía y las tormentas se han ido sucediendo, por lo que han aparecido hongos y los calibres se han mantenido pequeños. Los precios son satisfactorios, sobre todo gracias a la reducción del rendimiento. Hay una marcada diferencia entre los precios de las patatas de calidad Extra y el de calidades más estándar, aunque en ambos casos son precios correctos para todas las partes de la cadena.
En abril, la temporada se pone en marcha con las cosechas en Murcia y Andalucía. Más tarde, en julio, les sigue Castilla y León, donde la cosecha continúa hasta noviembre. Después, es el momento de los segundos cultivos de España y de las importaciones de Israel, Francia y Marruecos.
Países Bajos: Los bajos rendimientos marcan el estado de ánimo
Los rendimientos de la patata en los Países Bajos muestran un descenso pronunciado. Los problemas de calidad también implican desafíos. Para muchas parcelas de campo abierto, la lluvia ha llegado demasiado tarde después del largo periodo de sequía. En consecuencia, los productores esperan buenos precios. Tras algunas fluctuaciones en la primera parte de agosto, los precios de las patatas de freír a la entrega han subido a ritmo constante por encima de los 30 euros los 100 kilos la semana pasada.
Bélgica: El rendimiento más bajo de la historia
“Los resultados de las cosechas de prueba de Bintje y Fontane son drásticos este año”, asegura un productor y comerciante belga. Muchos productores nunca habían registrado un rendimiento tan bajo. Este es el quinto año consecutivo que las condiciones meteorológicas afectan negativamente a la producción, pero siempre había algo que salvaba la cosecha. Este año ha sido la excepción. Ahora, el precio se sitúa en torno a los 25 euros y no se espera que baje hasta junio del año que viene. En el periodo de conservación en septiembre/octubre, probablemente habrá cierta presión sobre los precios porque habrá más oferta que tratará de aventajarse de esas buenas cotizaciones.
Además de que la cosecha ha sido reducida, las condiciones meteorológicas han provocado mucho segundo crecimiento. “Mucha gente tendrá patatas que no valdrán la pena. A mí me preocupa también que al final haya escasez. Los requisitos son mucho más estrictos que antes y la industria también pasará un mal trago. La verdad es que no creo que a esos procesadores les basten las patatas hasta junio del año que viene. Continuarán funcionando, pero no al cien por cien de su capacidad”, opina un comerciante.
Hace dos temporadas, muchos productores tuvieron también una cosecha menor, pero entonces había alternativas de Alemania y Polonia. “Este año no existen esas alternativas, y cuando hablo con mis colegas alemanes, sus perspectivas también se presentan pesimistas. Este año no hay alternativas en Europa, y si los procesadores tienen que encontrar soluciones, tendrán que comprar productos procesados. Va a ser muy difícil”, asegura.
Francia empieza la temporada con un mercado favorable
A raíz de la sequía, los volúmenes de producción franceses se han reducido de manera considerable. Por suerte, todavía hay volumen suficiente por ahora. “Como la cosecha ha sido limitada, las cosas van muy bien en el mercado”, comenta un comerciante, que prevé una demanda suficiente de patata francesa todo el año. en estos momentos no se está exportando mucho, ya que la mayoría de los países productores de Europa aún tienen patatas de sobra, pero esto no tardará en cambiar. “Casi toda Europa ha registrado cosechas más pequeñas y problemas de calidad, así que, mientras tengamos suficiente oferta disponible, la demanda será buena”.
Alemania: Escasez de calibres grandes
En las zonas de cultivo más importantes, la sequía ha perjudicado al cultivo de patata. A nivel nacional, la organización BOGK ya ha predicho una merma del 25% en comparación con la media. Es importante señalar también que las diferencias entre las diferentes regiones de cultivo son significativas. Mientras que en Turingia las perspectivas apuntan ya a una caída del 50% de la cosecha, en Baviera el volumen total tan solo será un poco inferior a la media. A pesar de los problemas meteorológicos, hay un gran número de variedades de patatas. Aparte de variedades estándares como Anabelle y Marabel, hay otras como Columba y Efe, que también son habituales en el comercio mayorista alemán. Si bien existen pequeñas diferencias de unos mercados mayoristas a otros, en general, hay escasez de calibres grandes. Como resultado, el mercado actual se caracteriza por los altos precios de las patatas grandes desde el inicio de la temporada.
También en Austria, el rendimiento por hectárea es claramente menor que en los últimos años. En las zonas productoras de Baja Austria, se pagaban 18 euros por 100 kilos hasta hace unos días. Para los calibres grandes, el precio de compra oscilaba entre 15 y 18 euros. En Austria central y en Alta Austria, los precios han sido todavía mayores, entre 20 y 22 euros por 100 kilos.

 

Italia prevé una buena temporada
En general, hay buenas perspectivas para el sector italiano de la patata. Debido a las condiciones meteorológicas, la siembra en la Emilia-Romaña, Lacio y los Abruzos se retrasó de 15 a 30 días y, por ese motivo, la cosecha todavía no ha finalizado. En comparación con la temporada pasada, el rendimiento es menor. Las patatas italianas cuestan ahora entre 0,27 y 0,30 euros por kilo, más que en 2017. Está previsto que los precios se mantengan estables, aunque cabría esperar un leve aumento por la necesidad de recuperar los costes de almacenamiento.
En la Emilia-Romaña, una de las mayores zonas productoras del país, se considera que la de 2018 es una buena temporada. A pesar del retraso de la siembra por motivos meteorológicos, que también han afectado al rendimiento y la calidad, las variedades tardías se han recuperado bien y han compensado el menor rendimiento de las variedades tempranas. En general, por lo tanto, el sector habla de una buena cosecha. “Pese a las condiciones meteorológicas extremas de esta temporada, estamos satisfechos con el rendimiento de las variedades que estamos probando en las regiones italianas”, dice un comerciante. “Además del buen funcionamiento de Agata, Colomba y Vivaldi, hemos logrado resultados excelentes con las nuevas Constance, Orlena, Gaudi y Monique.
Se contrae el mercado para los exportadores israelíes
La temporada de exportación llegó a su fin hace más de un mes, así que ya se han valorado los resultados. Siguiendo la tendencia de los dos últimos años, el sector ha cerrado una temporada mediocre, pese al ligero incremento del total de producción y exportación.
El año pasado se cosecharon 600.000 toneladas de patatas, de las cuales se exportaron 220.000 toneladas. El mayor comprador de estas patatas es Europa. Todavía se están recopilando cifras de la temporada, pero se espera que tanto la producción como la exportación se haya incrementado más de un 5-10%.
Las exportaciones se concentran en los meses de marzo a junio. Las patatas israelíes tienen una buena posición en el mercado en ese periodo, ya que la producción europea de conservación es menos apreciada. Pese a la buena reputación de las patatas frescas, el precio es volátil y depende de la oferta y de la calidad de las patatas locales y también de las israelíes. Los importadores europeos prefieren la producción local cuando está disponible y las mejoras en la capacidad de almacenamiento en Europa, unidas al crecimiento de la superficie, dan lugar a que el mercado para los exportadores israelíes se contraiga.
A causa de la tendencia de precio negativa y el estancamiento de la demanda en Europa, la superficie israelí está bajo presión. Los productores están empezando a interesarse más por el mercado nacional. Para procurarse la exportación, se ha invertido en otras variedades que cumplen los requisitos de los clientes europeos. Las variedades que se eligieron en el pasado por su buen rendimiento en el clima israelí deben ser reemplazadas ahora por variedades con más salida comercial y, por tanto, más demandadas.
 
Mercado animado en Sudáfrica
En el mercado sudafricano de la patata, hay muy buen estado de ánimo. Los consumidores desembolsan en torno a mil millones de rands (58 millones de euros) más en patatas cada año que hace una década. El consumo medio ronda ahora los 40 kilos per cápita. El año pasado, el volumen de patatas vendidas fue un 1% mayor que en 2015, cuando se alcanzó la última cifra histórica, pero a un precio un 21% más alto, aun tomando en cuenta la inflación.
Entre enero y julio de este año, el volumen vendido ha aumentado un 1% con respecto al mismo periodo del año pasado. Mientras, el precio ha sido un 12% más elevado. El mercado alcanzó su punto más alto entre noviembre de 2017 y febrero de 2018. En junio y julio se observó otro pico de ventas. En julio, se vendieron más de 11 millones de sacos, cada uno con 10 kilos de patatas.
Sin embargo, la asociación sectorial Potatoes SA señala que los costes de la mano de obra amenazan con convertirse en un problema grave para los productores. La organización advierte de que los costes de producción están subiendo a más velocidad que la inflación. La campaña comienza en un momento en el que los precios alcanzan su máximo de la temporada. En esos meses, la oferta llega principalmente de Limpopo y el oeste del Estado Libre.
Entre el 6 y el 8% de la cosecha de patata sudafricana se exporta a países vecinos. Una porción de la cosecha se destina a Oriente Medio y otras partes del continente. Esto convierte a Sudáfrica en el segundo mayor exportador del continente africano, solo por detrás de Egipto.
EE. UU.: Tono normal en el valle de Skagit
En el valle de Skagit, en Washington, los productores esperan un año normal. “La oferta será normal en nuestra región”, afirma un comerciante. “Tenemos una producción muy constante en cuanto a volumen”, y eso pese a lo problemática que ha sido la primavera con tanta lluvia. “La situación fue un poco peligrosa al inicio de la temporada, pero cuando dejó de llover, los productores pudimos sembrar a tiempo y hemos tenido un buen verano para el cultivo”.
Está previsto que la demanda repunte pasado el Día del Trabajo (3 de septiembre). En estos momentos todavía hace calor y eso provoca que las ventas sean más lentas. “La demanda ahora es normal. El año pasado, era altísima porque hubo problemas en otras zonas de cultivo, pero este año es normal otra vez”, dice un comerciante. Está previsto que también los precios se mantengan estables hasta finales de la temporada.
El mayor desafío es el aumento de los costes del transporte, provocado por los cambios en la legislación. También preocupa la baja disponibilidad de camiones, con todo lo que ello conlleva.
Australia: Un invierno complicado
Gracias a que se han plantado diferentes variedades en muchas zonas de cultivo, en Australia hay disponibilidad de patatas todo el año. Algunos productores de Nueva Gales del Sur hablan de “desafíos” en los meses de invierno del hemisferio sur debido a las heladas y a la sequedad del tiempo. Esto no solo afectará a la cosecha de este año, sino que, a causa de la limitación de recursos para el riego, la cosecha también se podría ver afectada en el futuro. Los productores tienen la esperanza de que llueva más en primavera. Mientras, los plantones del sur de Australia y Victoria han logrado acceso a Indonesia este año.
Según Hort Innovation, la cosecha del año con cierre en junio de 2017 se situó en 1.333.418 toneladas, de las cuales el 65% se destinó a la industria transformadora. Esta producción tuvo un valor total de 717 millones de dólares, un 9% más que en el año anterior. Australia exportó 34.782 toneladas. Corea del Sur es al mayor comprador.
Nueva Zelanda: Crecen las exportaciones
En diciembre de 2017, el valor total del sector de la patata, incluido el mercado nacional y las exportaciones, se situó en 982 millones de dólares, un 27% más que en 2013. En 2017, se exportaron patatas por valor de 129,3 millones de dólares. La mayor parte de esta cantidad (91,6 millones de dólares) se corresponde a las patatas congeladas. El valor de las exportaciones de patatas frescas fue de 29,5 millones de dólares.