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¿Se aproxima un tsunami en la agricultura de EU?

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¿Se aproxima un tsunami en la agricultura de EU?

CAITLIN DEWEY. THE WASHINGTON POST.

Amazon ha demostrado su poder para irrumpir en los mercados.

Amazon anunció la compra de la minorista de productos orgánicos por 13,700 millones de dólares.

Amazon ha demostrado su poder para irrumpir en los mercados. Ahora su propuesta de compra de Whole Foods tiene a algunos pequeños agricultores y productores de alimentos preocupados de que podrían ser los próximos en la línea.

Eso dicen los activistas orgánicos, defensores de los agricultores y economistas que están comenzando a procesar las posibles ramificaciones de la oferta de ­Amazon para comprar Whole Foods, el mayor minorista orgánico de Estados Unidos.

La noticia, anunciada el 16 de junio, ya ha sacudido las acciones de las minoristas de alimentos y ha generado especulaciones desenfrenadas sobre el futuro de la entrega de alimentos y de las tiendas físicas. Algunos pequeños agricultores y fabricantes también están comenzando a mirar el récord de Amazon en otras industrias —y a preocuparse de que el gigante minorista usará su poder de mercado para centralizar y corporativizar el suyo.

Tal medida está destinada a impulsar grandes operaciones orgánicas industrializadas en detrimento de las pequeñas y medianas empresas. Pero el daño real puede llegar si Amazon presiona por concesiones de precios que lleven a los productores a comprometerse en los estándares ambientales y de formulación.

Esas presiones sobre los precios han provocado ya cambios importantes en la cadena de suministro de Whole Foods y en el conjunto de la industria de alimentos orgánicos, que se ha consolidado frente a una mayor competencia. Pero en Whole Foods, el abastecimiento de pequeños productores ha seguido siendo una prioridad —y algunos se preocupan de que Amazon no será tan protector de ellos. (El jefe ejecutivo de Amazon, Jeff Bezos, es dueño de The Washington Post).

“Whole Foods ha estado dispuesto a trabajar con (pequeños agricultores y productores) para asumir costos adicionales y ha hecho una enorme diferencia en su capacidad de ganarse la vida”, dijo Scott Marlow, director ejecutivo de Rural Advancement Foundation International, un grupo de defensa de agricultores. “Hay una preocupación real acerca de lo que sucederá después de su adquisición”, dijo.

Un representante de ­Whole Foods aseguró que la compañía “sigue comprometida” con sus pequeños y medianos productores. Amazon no quiso hacer comentarios al respecto.

Ambas empresas han señalado que la adquisición no ha sido aprobada. Aún es pronto para determinar lo que Amazon tiene en mente para Whole Foods. La minorista controla 1.21% del mercado de comestibles estadounidenses, según GlobalData Retail; Amazon tiene aun menos, 0.19 por ciento.

Pero eso no ha calmado los nervios de algunos proveedores de Whole Foods, quienes vieron en esta compañía el “Santo Grial de la distribución”. Un caso concreto es el del empresario de alimentos Zach DeAngelo, quien lanzó varias marcas a través de Whole Foods.

A diferencia de otras cadenas, Whole Foods ha puesto un fuerte énfasis en abastecer los productos de los actores locales, incluidos los agricultores sustentables y las pequeñas empresas emergentes de alimentos. La cadena tiene una reputación de asociarse con pequeñas granjas, algo que otras grandes tiendas ignorarían, dijo Marlow. Actualmente produce en 1,400 granjas en Estados Unidos.

Durante 10 años, Whole Foods también desembolsó 21 millones de dólares en préstamos con intereses bajos para ayudar a los agricultores y productores locales a ampliar sus operaciones. Y ha lanzado programas de branding y etiquetado agresivos para persuadir a los consumidores de que vale la pena pagar más por los alimentos de las operaciones especializadas y orgánicas, muchas de las cuales cuentan con impresionantes metas ambientales y de sostenibilidad. Este modelo ha sido costoso para Whole Foods, como admitió la compañía en recientes reportes financieros e informes de accionistas.

Whole Foods anunció en el 2016 que, para reducir costos, comenzaría a comprar más productos no perecederos a través de una oficina en Austin, Texas, en contraposición a los centros regionales. Hizo un cambio similar con los productos agrícolas hace mucho tiempo.

A la par, algunos observadores han acusado a la tienda de diluir las normas ambientales para algunos de sus productos. Phil Howard, profesor de la Universidad Estatal de Michigan y quien estudia la consolidación en el sistema alimentario, señala que la presión de los precios ha obligado a Whole Foods a comenzar a ofrecer una gama de alimentos que no son orgánicos sino “naturales”. A diferencia de los orgánicos, que son regulados por el Departamento de Agricultura, el término “natural” viene sin requisitos.

Whole Foods se ha mantenido altamente comprometido con una clase de productores medianos que no tienen muchos otros mercados, dijo Marlow. Él y otros temen que bajo la administración de Amazon —una empresa que ha construido su imperio mediante la explotación de economías de escala—­­ ese compromiso podría desaparecer.

Existe la preocupación de que Amazon pueda centralizar aún más las operaciones de compra de Whole Foods, que serían más baratas y más eficientes para la compañía, pero que descalificarían a los productores demasiado pequeños para abastecer a un gran número de tiendas de Whole Foods.

De acuerdo con Bloomberg News, personal de Amazon estuvo presente durante las prácticas de distribución de alimentos de Whole Foods durante las negociaciones. La compañía es conocida por la eficiencia a gran escala de su sistema de logística.

“Whole Foods tiene fama de dedicar esfuerzos a la contratación regional y de trabajar con productores más pequeños para introducirlos en los mercados regionales”, dijo Patty Lovera, subdirectora de Food & Water Watch, un grupo ambiental y de consumidores con sede en Washington, D. C. “Pero Amazon se centra en el láser, en la eficiencia. ¿Va a continuar así?”.

La mayor amenaza es que ­Amazon podría buscar bajar los costos de los productos de Whole Foods exigiendo concesiones de pequeños agricultores y vendedores. Debido a que sus márgenes ya son bajos, tales recortes de precios podrían poner en peligro a los productores.

Esto es particularmente cierto en la agricultura orgánica, que suele ser más cara que la convencional. Los rendimientos son más bajos y los insumos, incluyendo el control de semillas y plagas, cuestan más.

Algunos observadores dicen que esa presión sobre los precios podría forzar a las pequeñas granjas orgánicas. También podría alentar a los fabricantes de alimentos orgánicos a traer más ingredientes de ultramar —una práctica que ha diluido los estándares orgánicos, según los defensores y una serie de informes publicados por The Washington Post en mayo.

“El pensamiento principal que tengo sobre esto es la probabilidad de una expansión de la prevalencia de falsos alimentos orgánicos”, dijo Michael J. Potter, director ejecutivo de Eden Foods, una empresa orgánica independiente con sede en Michigan. “Las crecientes cantidades de ‘alimentos orgánicos de imitación barata’ desde el extranjero han impulsado los precios hacia abajo, creando un ambiente que no sirve al desarrollo de nuestros recursos agrícolas orgánicos domésticos”.

Pero también hay ventajas. La comida sería probablemente más barata, para empezar. Y podría aumentar la visibilidad y disponibilidad de alimentos orgánicos en lugares a muchos kilómetros de un Whole Foods si Amazon utiliza la adquisición para expandir su brazo de entrega de comestibles, como muchos analistas han pronosticado.

Algunos proveedores de ­Whole Foods incluso han animado las noticias sobre la posible adquisición, argumentando que la operación sacudirá a una compañía que lo necesita mucho. “Whole Foods entró como innovador y otros se motivaron a ponerse al día, llevando alimentos naturales y orgánicos”, dijo recientemente a la NPR Sylvia Wyant, directora ejecutiva de la compañía de alimentos especiales Zest Brands. “Veo a Jeff ­Bezos y Amazon como innovadores, y veo que el negocio de los supermercados necesita innovación”.

Por otra parte, dicen los críticos, eso es precisamente lo que la industria editorial dijo cuando Amazon incursionó en su campo en los años noventa. Pronto se preocuparon del enorme control de mercado del sitio: entre 40 y 100%, según el género, dijo Barry Lynn, director del programa Open Markets del think tank New America.

Amazon utilizó más tarde ese poder para exigir arreglos de envío ventajosos, honorarios por mejores posiciones en los rankings de búsqueda y concesiones abruptas de precios, que según se informa eso ha recortado los fondos que los editores utilizan para comprar nuevos manuscritos.

“Los editores tienen que subirse al tren de Amazon para llegar al mercado y entonces hacen lo que Amazon quiere”, dijo Lynn. “Eso vuelve mucho más difícil que los productores lo hagan bien. Cuando los productores no pueden vender al precio de su elección, tienen menos dinero para invertir en calidad o en desarrollo futuro”.

Lovera, de Food & Water Watch, agregó: “El modelo de publicación debería ser una bandera roja para la gente en la industria alimentaria, especialmente los proveedores”.

A medida que se desvanece el choque inicial de las noticias sobre la adquisición, más proveedores parecen hacerse preguntas difíciles sobre lo que el acuerdo podría significar.

Marlow, de Rural­ Advancement Foundation International, dijo que empezó a escuchar a los pequeños agricultores que abastecen a Whole Foods y que les preocupa que las prioridades de la compañía puedan cambiar.

Hace una semana, la Asociación de Productores de Cerdos de Carolina del Norte (NCHGA, por su sigla en inglés) —una cooperativa de granjeros de tamaño mediano que suministra a Whole Foods— publicó una carta abierta al director ejecutivo de esa compañía, John Mackey, agradeciendo el apoyo a sus fincas e instándolo a continuar ese trabajo después la adquisición.

Entre otras cosas, se decía en la carta, Whole Foods se comprometió a comprar cerdos enteros, lo que es más rentable para los agricultores, y a pagarles un precio digno. Los miembros del personal de Whole Foods han hecho visitas regulares a las fincas de los asociados de la NCHGA. Las tiendas también utilizan las imágenes de los agricultores en la comercialización.

“Juntos, hemos colaborado y demostrado lo vital que es el papel de Whole Foods Market en continuar con nuestros legados agrícolas”, se dijo en la carta. La pregunta no escrita es si Amazon también invertirá en ese legado.

Caitlin Dewey escribe de ­política alimentaria para Wonkblog de The Washington Post