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Urgen políticas para el campo

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Desde finales de 2019 la gente se enteró que un nuevo virus, llamado Covid-19 había llegado al mundo, los primeros casos se presentaron en China y de ahí se expandió a todos los continentes. La Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró al Covid-19 como pandemia el pasado 11 de marzo del 2020. Durante estos meses se han infectado más de 800 mil personas y desafortunadamente han fallecido miles de seres humanos.

México no fue la excepción, por lo que el gobierno mexicano ha declarado “Emergencia Sanitaria” por el Covid-19, implementando medidas de sana distancia para evitar la propagación masiva y contagio del virus.

Ante esta “Emergencia Sanitaria” el Movimiento Campesino, Indígena, Afromexicano “Plan de Ayala Siglo XXI” (MCIAPASXXI), respalda las medidas y estrategias impulsadas por el Gobierno de México para mitigar la propagación masiva del virus. (Covid-19)

Asimismo, es importante destacar y valorar el trabajo de las y los campesinos de México, ya que, de ellos, provendrán la gran mayoría de los alimentos que requiere el país en estos momentos de emergencia. El campo no dejará de trabajar ni de producir, por lo que es indispensable que el campesinado y la sociedad rural sigan siendo sujetos históricos, como lo fueron en las luchas históricas para alcanzar la Independencia, la restauración de la República ante la invasión francesa, la Revolución ante el régimen porfirista, la Reforma Agraria y la Expropiación Petrolera.

Ante está “Emergencia Sanitaria” es de suma importancia que se revalorice el trabajo campesino en la construcción de políticas públicas integrales para el campo, que garanticen la producción de alimentos sanos, nutritivos, justos y competitivos, y lograr el objetivo principal de alcanzar la autosuficiencia y soberanía alimentaria.

En este sentido proponemos emprender juntos una estrategia alimentaria con campesinas y campesinos:

Es de vital importancia reforzar la operación de los programas prioritarios (Producción para el Bienestar, Precios de Garantía, Sembrando Vida, Fertilizantes, entre otros), que amplíen su cobertura para asegurar que les llegue en tiempo y forma el apoyo a las y los productores.
Que el programa Precios de Garantía operé y amplié su capacidad de acopio de los pequeños productores hacia el siguiente ciclo agrícola.
Que el nuevo “Programa de Apoyo a la Soberanía Alimentaria (Maíz)” incluya a las y los pequeños y medianos productores excedentarios de maíz de todo el país.
Cambiar el modelo de desarrollo neoliberal por un modelo de desarrollo alternativo, basado en el mercado interno y quitándole el privilegio al mercado externo. La propiedad social ejidal y comunitaria y sus sujetos individuales y colectivos, deben ser el soporte de la soberanía agroalimentaria y nutricional de México; es urgente que se implementen políticas de Estado para la restitución de dichos sujetos a los procesos productivos de donde fueron desplazados mediante la venta de la tierra y/o la renta; se trata de restablecer los ejidos y comunidades desarticuladas. Impulsar el crecimiento del sector rural, creando empleo, y buen nivel de ingreso para las familias rurales que se encuentren en actividades agropecuarias y otras actividades como las comerciales, pesqueras, de servicios, agroindustriales, turísticas, artesanales, etcétera.
Detonar dispersión de crédito mediante las Cajas de Ahorro o Dispersores en el sector rural, ya que existe un potencial de colocación entre 14 y 17 mil millones de pesos disponibles, dando más certeza a dichos sujetos mediante un fondo de garantía liquida gubernamental, que represente una tercera parte de dichos montos. Para consolidar un vigoroso sistema de crédito productivo y de servicios, acompañado de seguros agropecuarios y coberturas de precios. Que incluya a todos las y los productores como sujetos de crédito, con tasas de interés menores al 7% anual, mediante una coordinación con Banco de México para instrumentar un mecanismo que garantice dicha tasa de interés preferencial de un dígito, con una adecuado apoyo, por parte de las diversas instituciones gubernamentales, a los pequeños productores rurales mediante asesoría y capacitación en la presentación de propuestas productivas y temas fiscales, con el objetivo que sean sujetos de apoyos y créditos financieros que les permita iniciar y consolidar sus actividades productivas, que resuelva la inversión productiva de las 5.3 millones de unidades económicas rurales, que genere cultura del crédito y su recuperación, porque el crédito estatal no puede regirse como crédito comercial.
Es necesario eliminar la dependencia alimentaria de granos básicos estratégicos, donde los aportes de las y los campesinos e indígenas son incuestionables. No solo somos dependientes en alimentos básicos directamente, sino también en insumos.
En cuanto al tema de pesca se debe incentivar la producción de proteína de pescados y mariscos: son alimentos sanos para el pueblo mexicano. Se requiere institucionalizar: Programa de ordenamiento pesquero a medida de las aguas continentales; programa de reposición de peces (tilapia y otras especies); programa de inspección y vigilancia con apoyo de insumos (combustible, jornales y equipo). Diversificar la actividad pesquera de la acuicultura con apoyos de siembra y cultivo de peces en estanquería rústica con geomenbranas. Así como sustitución de motores fuera de borda ecológicos.
Evitar la especulación de productos alimentarios y básicos, ya que esta práctica, es el arma mejor desarrollada del capitalismo. Los equilibrios macroeconómicos que ha sostenido al modelo neoliberal están hoy en crisis, tal es el caso del tipo de cambio, donde se encuentra una fuerte devaluación, caída del precio del petróleo, sobre todo, en alimentos básicos y el incremento en los costos de producción agropecuaria.
Las compras de pánico aumentan los precios y el desabasto es el caldo de cultivo de la especulación. El gobierno no puede ignorar las fluctuaciones de los precios en la canasta básica, pues tal error podría tener consecuencias peores que las del mismo coronavirus. El Estado hoy más que nunca debe ser el responsable de la regulación de los precios de los productos de la canasta básica y evitar el acaparamiento de alimentos para evitar el desabasto y las alzas desorbitadas. La consigna sigue siendo la misma, POR EL BIEN DE TODOS, PRIMERO LOS POBRES.
En este sentido exhortamos al gobierno de México que condone el pago de agua y luz a las familias campesinas y populares más pobres.
Es urgente y prioritario que se reconozcan los derechos, y salvaguardar la salud, de las y los jornaleros agrícolas. Así como un modelo social para que se respeten los derechos de las y los campesinos, indígenas y afromexicanos para mitigar la desigualdad, con derechos a la alimentación, al empleo, a la vivienda, a la salud, educación entre otros.
Exhortamos a los gobiernos de los estados a que atiendan a las y los campesinos y evitar que se corten las cadenas de producción y de suministro.
Hoy dentro de las políticas de bienestar, entendemos que el gobierno debe ser garante de los derechos de las personas, independientemente de los beneficios e intereses económicos que se puedan pretender. La vida y los derechos no se negocian ni se mendigan, por ello la observancia del Estado respecto al movimiento de los precios de la canasta básica, debe ser muy escrupulosa, el capitalismo voraz buscará exprimir a las familias más pobres, en los actuales tiempos de contingencia.

Hacemos un llamado a la sociedad rural, a nuestros agremiados, socios, compañeros a seguir las indicaciones de las autoridades de salud federales y locales para salvaguardar la salud e integridad de nuestras familias.

Ante esta “Emergencia Sanitaria” hacemos un llamado al Gobierno de México a entablar un diálogo circular y respetuoso para definir una política integral para el campo.

Ante las mezquindades, las noticias falsas, las soluciones del pasado, hacemos un llamado a cerrar filas por el bien de México.

#QuédateEnCasa

#QuédateEnlaMilpa

Fuete: Inforural.com