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Violaron todas las prohibiciones en el Humedal de Meoqui

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La tragedia humana se evitó durante la pasada celebración del Grito de Independencia en el vado de Meoqui, no así la ecológica: la pirotecnia que estuvo a punto de salirse de control fue sólo una de las múltiples violaciones a la normatividad de la zona conocida como humedal río San Pedro, designado así por la Comisión Ramsar en 2012.

En aras de su sustentabilidad y buen funcionamiento como área natural y santuario de aves migratorias, en el lugar deben obedecerse una serie de reglas que no sólo se quebrantaron la noche del 15 de septiembre, sino que vienen rompiéndose desde hace meses.

De acuerdo con el apartado “Normatividad de la zona”, del Programa de Manejo del Humedal Sitio Ramsar Río San Pedro-Vado de Meoqui, editado por la asociación civil Ecología y Comunidad Sustentable (Ecos), las actividades no permitidas que autoridades, organizadores y público asistente se permitieron, son las siguientes:

Hacer ruidos intensos

Debido a que se altera el comportamiento natural de los ejemplares de vida silvestre que habitan el lugar, el evento debió mudarse a otra parte, puesto que no sólo el atronador sonido de los fuegos artificiales, sino que la música de los artistas invitados y los propios “vivas” de la gente, rompieron no sólo el reglamento, sino los tímpanos de propios y extraños.

Arrojar desechos

En este apartado también se incluye verter o descargar basura (orgánica o inorgánica), así como residuos sólidos o líquidos contaminantes. Aun concediendo que los funcionarios que, dicen, se quedaron posterior al evento a limpiar y recoger la basura hicieran mejor ese trabajo que el que hacen en sus oficinas, el punto es que gran parte del público asistente usó de basurero la zona.

Encender fogatas

La famosa pirotecnia que explotó metros más debajo de lo que es seguro ciertamente pudo haber acabado con muchas vidas y dejar un número similar de heridos, amén de provocar un incendio de proporciones industriales y convertirse en una gigantesca hoguera en sí. Ello, sin contar a alguno que otro que no pudiera abstenerse de fumar y arrojar la colilla aún encendida a algún sitio combustible.

Uso de explosivos

Esta parte del reglamento va ligada a la que habla tanto del encendido de piras como del que menciona evitar los ruidos intensos. Es un hecho que las detonaciones de los juegos pirotécnicos, incluso tronando a la debida altura, no debieron haberse producido en esa área supuestamente protegida.

Molestar vida silvestre

A esas palabras el reglamento añade capturar, remover, extraer, retener o apropiarse de vida silvestre y sus productos. En este sentido, es muy difícil no pensar en algún ciudadano común que, una vez estando ahí, no haya tenido la tentación de llevarse a su casa un pez o una planta, o incluso regalarle una flor a su “peor es nada” a expensas del atentado ecológico que cualquiera de esas acciones supone.

Construcción de obra

Pública o privada, se aclara en el reglamento, y por razones más que obvias. Cualquier obra artificial alteraría no sólo el panorama natural, sino que los ruidos de máquinas, acción de hombres trabajando y la consecuente contaminación del área afectarían seriamente el equilibrio ecológico del humedal.

En ese sentido, ¿quién o quiénes estuvieron involucrados en la construcción del teatro al aire libre, recientemente inaugurado y donde precisamente fueron los pasados festejos patrios? ¿Habrá sido un evento único, o se realizarán otros que sigan violando las disposiciones referentes a hogueras, desechos o respeto a la vida silvestre?

¿Cómo se evitará en eventos futuros el quebrantamiento de las mencionadas reglas? ¿Se abstendrán las autoridades de rentar el espacio a quienes atenten contra la vida en el lugar? ¿Cómo autorizarlo, por ejemplo, para un concierto que produce ruido y basura?

Aprovechamiento de bancos

Entre los vecinos del vado, es un secreto a voces que los camiones materialistas son “clientes” del lugar, a la hora de aprovisionarse de arena, principalmente (aunque también hay zonas de cascajo). Vehículos de todo tamaño van y vienen incluso a plena luz del día, sin que nadie haga algo por evitar este desastre que, literalmente, se está haciendo “de granito en granito”.

Apertura de brechas

Ni hablar sobre este apartado. Desde los mencionados camiones, hasta los asistentes a otro evento que se haga en el ya mencionado teatro que pisen o aplasten donde no se debe, la destrucción de elementos de flora o fauna en el lugar está garantizada.

Historia de un humedal

En el marco de la celebración del Día Mundial de los Humedales de 2012, autoridades de la Comisión de Áreas Naturales Protegidas (CONANP) anunciaron la designación del sitio río San Pedro-Vado de Meoqui como Humedal de Importancia Internacional, de acuerdo con los criterios de la Convención Internacional de Humedales Ramsar.

La propuesta para su designación fue presentada en 2011 por la CONANP, la Presidencia Municipal de Meoqui (otra administración distinta a la actual, desde luego) y la Alianza WWF-Fundación Gonzalo Río Arronte I.A.P.

El argumento principal de esa petición fue que la zona es refugio y sustento de especies vegetales y/o animales cuando se encuentran en una etapa crítica de su ciclo biológico, o cuando prevalecen condiciones adversas. Este fue el segundo sitio Ramsar en el estado de Chihuahua, sumándose a la laguna de Babícora, y el primero en la cuenca del río Conchos.

ELEMENTOS NUMÉRICOS

Mil 423

kilómetros cuadrados tiene de superficie el vado de Meoqui.

Límites

El área de este humedal comprende, oficialmente, el tramo del río San Pedro desde la presa Francisco I. Madero hasta su confluencia con el río Conchos, del cual es tributario.

Pájaros, pájaros

El río San Pedro es parada de migraciones importantes de pato cabeza roja (aythya americana), garza blanca (ardea alba) y pelícano blanco (pelecanuserythrorhynchos) que utilizan el sitio para alimentarse y descansar en su ruta migratoria.

Salvador Moreno Arias/El Heraldo de Chihuahua.