Greta Thunberg, joven sueca de 16 años y otros jóvenes del Reino Unido, Alemania, Bélgica y Estados Unidos, en un comunicado que se dio a conocer en los más importantes diarios del mundo, dicen “cuando nuestra casa está en llamas, no podemos dejar que sean los niños los que las apaguen; necesitamos que los adultos se responsabilicen de haber prendido la chispa”. Este mensaje es un llamado para asumir decisiones que detengan la catástrofe medioambiental. Ellos están en la línea de El principito, la novela de Antoine de Saint-Exupery cuando dice “no entiendo a los adultos”.
La Organización de las Naciones Unidas (ONU), en su estudio Perspectivas del Medio Ambiente Mundial, discutido en esta semana en la Asamblea de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, en Nairobi, Kenia,advierte sobre el amenazador cambio climático, la pérdida creciente de biodiversidad, la reducción alarmante de agua dulce, la mortífera contaminación del aire, la proliferación de plásticos en los mares y océanos, y la sobrepesca.
Los objetivos que la ONU planteó en la reunión de París sobre el cambio climático, así como los que definen el desarrollo sustentable no se han cumplido. Según un dictamen de 250 científicos de 70 países, el fracaso de los intentos de superar la problemática medioambiental obedece a los modelos de producción y consumo que son insostenibles.
Algunas características de la catástrofe medioambiental son:
1. Contaminación del aire. Se estima entre 6 y 7 millones de muertes al año. Expone el estudio de referencia: “La contaminación del aire es el principal factor ambiental que contribuye a la carga mundial de morbilidad”. Ademas, las pérdidas anuales en materia de bienestar se estiman en 5 billones de dólares. De la población mundial, 95% reside en zonas con niveles de exposición a partículas de menos de 2.5 micras de diámetro que son las más peligrosas. En China, el cáncer de pulmón, ictus, afecciones respiratorias y diabetes crecen con la contaminación.
2. Sobreexplotación y pérdida de espacios para vivir. La biodiversidad se encuentra en un proceso de deterioro creciente que conduce a la degradación del suelo. Sólo un dato para ejemplificar: el comercio ilícito de especies silvestres mueve al año entre 90,000 y 270,000 millones de dólares y los gobiernos se hacen de la vista gorda. Sobresalen el colapso del Mar de Aral, en Asia Central, los bosques de musgo nudoso en Australia y los bosques de Gonakier en Senegal y Mauritania.
3. Océanos y costas. De la basura marina, 75% es plástico que navega sin control. Cada año, 8 millones de toneladas de materiales plásticos acaban en los océanos. Ecosistemas marinos como los arrecifes de coral están siendo destruidos.
4. Agua dulce. Indica la ONU: “La calidad del agua ha empeorado desde 1990 debido a la contaminación orgánica y química ocasionada por agentes patógenos, fertilizantes, plaguicidas, desechos plásticos, entre otros”.
5. Desertificación. Mientras no existan políticas que enfrenten los problemas, la degradación de tierras continuará, fomentando la migración. Se estima que en el 2050 unas 4,000 millones de personas vivirán en zonas desérticas en África o el sur de Asia.
Ante este panorama desolador, es evidente que se tienen que acometer medidas radicales.
SERGIO MOTA MARÍN. EL ECONOMISTA.