Mientras no haya una política de Estado enfocada a elevar la producción de maíz, que incluya un respaldo sólido para la tecnificación del campo y detenga la migración, el agro tlaxcalteca no podrá satisfacer la demanda en el mercado, particularmente de la industria de la tortilla, reconocieron dirigentes de organizaciones campesinas.
Así explican el motivo del desabasto que ha puesto en aprietos constantes a industriales de la masa y la tortilla, tanto por la escasez de este grano en el estado, como por su precio alto y baja calidad, pues contiene mucha basura.
Diego Lira Carrasco, dirigente estatal del Movimiento Social por la Tierra (MST), atribuyó la baja productividad, en primer lugar, a las contingencias climatológicas, sobre todo sequía y heladas tempranas, por lo que el ciclo de producción “queda corto”; aunado a la falta de un seguro agrícola.
Señaló que la mayoría de agricultores carece de condiciones favorables para obtener un maíz totalmente limpio; además, la eliminación de las impurezas aumenta el gasto y ya no hay un costo-beneficio.
Para limpiar una tonelada –indicó- se invierten entre 150 y 200 pesos, por lo que los productores hacen sus propias cribas y otras herramientas paran hacer este procedimiento, ya que la renta de esquipo resulta cara; por otra parte, la falta de atención del gobierno al campo, ha dejado sin subsidio para la compra de maquinaria, como una seleccionadora de granos, para 20 toneladas diarias, con valor de alrededor de 180 mil pesos.
Subrayó que otra causante del bajo rendimiento es el reducido precio del maíz y el coyotaje que es el más beneficiado al venderlo a un valor mayor. También,”la producción a nivel internacional es escasa y Estados Unidos ha decido que en lugar de surtir a México mejor se lo queda”.
La migración de campesinos a Norteamérica es otro elemento –apuntó- porque no hay condiciones óptimas para ver un costo-beneficio de la actividad agrícola, ya no es rentable y la alternativa es salir del país.
«Resaltó que esta es la visión que hay en México, la del éxodo de productores y la de las importaciones “de todos los alimentos que nos mandan de allá para acá; aunque digan que se reciben millones de dólares en remesas, estamos siendo mano de obra barata para Estados Unidos”.
Por eso, consideró que la soberanía alimentaria de México “prácticamente se está perdiendo”, debido a la falta de políticas adecuadas para mejorar e incrementar los rendimientos, no solo de maíz sino de otros cultivos.
«Planteó que para revertir esta circunstancia es necesaria la tecnificación del campo con apoyo gubernamental, porque si nada más se hace con recursos del productor “sale carísimo”. Sin un respaldo fuerte continuara la emigración; además, la inflación “nos está comiendo” y eso también impide contar con equipo para producir en Tlaxcala.
En tanto, Edilberto Castillo Castillo, dirigente de la Central Campesina Cardenista (CCC), reprochó que por un lado el gobierno hace un esfuerzo para recuperar la soberanía energética, pero no la alimentaria. “Nadie come ni toma petróleo, todos comemos tortilla; lo principal, lo primero, es la alimentación de la gente”.
«Lamentó que los gobernantes no tengan este enfoque, “porque para ellos no es redituable; hay una contradicción porque no han atendido el problema de la baja producción de alimentos, no solo en Tlaxcala, en todas partes del país”.
Este gobierno federal –realzó- no tiene una política diseñada para el rescate real del campo, hacerlo rentable y alcanzar la soberanía alimentaria, por el contrario, sigue la dependencia de las importaciones. “Todos los días desde presencia de la República se dice que todo va bien pero no es cierto, mucho menos en este asunto del sector primario, porque el programa Sembrando Vida solo beneficia a unos cuantos”, recalcó.
Insistió en que la situación es compleja y que mientras no haya una política de Estado dirigida a atender la problemática de fondo, “vamos a seguir igual, repartiendo los impuestos de los que los pagan a los que no trabajan; así no habrá desarrollo”.
Demandó que el gobierno debe ser “justo con el campo, invertirle mucho y rescatarlo”, pues en este sexenio no se ha visto una obra relevante de infraestructura en materia agropecuaria que rinda beneficios reales a los productores.
Se puede llegar a niveles altos de producción: Inifap
Durante su participación en un foro campesino en noviembre de 2021, Israel Rojas Martínez, quien asistió en representación del Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias (Inifap), repasó que en el estado se siembran anualmente 120 mil hectáreas de maíz, con una producción media de 2.5 toneladas por hectárea.
Destacó que este organismo ha difundido sus paquetes tecnológicos, pero al mismo tiempo admitió que la problemática agroclimática está muy asentada; aunque, en contra parte se cuenta con la experiencia del productor, quien “pone su tecnología empírica” ante los fenómenos metereológicos que son los que afectan el nivel de rendimiento.
El funcionario advirtió que al no ser productivo no se es competitivo, por lo que instó a buscar la forma de cómo hacer eficiente al minifundio (el cual es significativo en la entidad), mediante capacitación a productores y productoras, pues los programas de fomento a la productividad deben llevar el acompañamiento.
Explicó que el maletín del Inifap tiene un paquete tecnológico con variedades, fechas de siembra, densidades y fertilización, al que se debe poner atención ante el incremento en el valor del fertilizante, componente que representa 50 por ciento del costo de producción y por tanto el más caro, por eso el apoyo gubernamental “no es a ciegas”.
Añadió que también hay intención de apoyar con semillas mejoradas, de ahí la importancia de fomentar programas de desarrollo tecnológico, al igual que rescatar las rotaciones de cultivo, pues “se están perdiendo”, pese a que ayudan a tener más eficiencia en la fertilización, y aplicar foliares porque de no hacerlo se reduce el rendimiento.
En cuanto a producción de semilla dijo que Tlaxcala tiene alrededor de 15 organizaciones dedicadas a la obtención de maíces mejorados, a través de nativos. “Porque vemos que el criollo adolece la resistencia al cambio” y que es importante usar materiales apropiados en función de los territorios de la entidad y para ello hay alternativas.
Comentó que los productores “van innovando, hay quienes logran ocho toneladas por hectárea, es la muestra de que sí se puede llegar a esos niveles, no es cosa del otro mundo, es llegar con oportunidad, usar el paquete y buscar alternativa de reducción de costos”, incluso ofertar semillas de calidad a estados vecinos.
La premisa –acentuó- es el volumen y la calidad para ofertar los polos de comercialización a través de la Secretaría de Fomento Agropecuario (Sefoa), para un mejor ingreso.
Tecnología campesina ante los insumos modernos
En su investigación, “Manejo del maíz en el estado de Tlaxcala, México: entre lo convencional y lo agroecológico, publicada en la Revista Latinoamericana de Recursos Naturales (2010), M.A. Damian Huato; B. Ramírexz Valverde; A. Aragón –García; M-H Huerta Lara, D. de J. Sangerman- Jarquín y O. Romero-Arenas, llegan a conclusiones relevantes, pues encuentran que es esencial el empleo de tecnologías campesinas.
Observan que esos procedimientos resultaron ser más productivos que las tecnologías basadas en el uso de insumos modernos que aceleran el deterioro de los recursos humanos y naturales. Asimismo, que el Inifap se encarga de generar y recomendar esas tecnologías, pero la mayoría de productores no asume adecuadamente las recomendaciones.
Precisan que se ha demostrado que la tecnología campesina se ha generado en una relación armónica entre el hombre y la naturaleza a través del tiempo y por ello inducen interacciones agronómicas que mejoran la productividad de los escasos recursos empleados por los maiceros; asimismo, promueven el reciclaje de nutrientes, biodiversidad y la relación agricultura-ganadería.
Destaca que otras investigaciones han demostrado que los sistemas agrícolas campesinos, como estos, sirven como sumideros de carbono, amortiguando el calentamiento global; es decir, que estos agricultores prestan beneficios ambientales a la humanidad.
Por otra parte, el Informe de Evaluación Estatal al Programa de Fomento 2005, presentado por la entonces Secretaría de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural (Sagarpa) y el gobierno estatal, indica que en el ciclo 2003-2004 el maíz generó 29 por ciento del valor de la producción agrícola estatal, por ser el cultivo preponderante.
Resalta que tras la desaparición de diferentes agencias aseguradoras del gobierno federal, el sector agropecuario se quedó sin una cobertura. Pero en el caso de Tlaxcala el estatal (en la administración de Alfonso Sánchez Anaya) destinó cerca de dos millones de pesos al seguro agrícola para maíz, trigo, cebada y canola, y subraya que esta acción no se replicó en el periodo siguiente (el de Héctor Ortiz Ortiz) “por no considerarla importante”.
Fuente:GUADALUPE DE LA LUZ DEGANTE. LA JORNADA DE ORIENTE TLAXCALA.