Puntilla al jitomate hacia EU

En lo que podría representar tormenta sobre mojado, el Departamento de Comercio de Estados Unidos se prepara a elevar de 17.5% a 25.8% del precio de venta la cuota compensatoria impuesta a nuestras exportaciones de jitomate por llegar con supuesto dumping o precio inferior al del mercado de origen.

El amago se adiciona también con la posibilidad de revisar uno por uno a los 120 mil camiones con el producto que cruzan anualmente la frontera, cuello de botella al calce.

El coctel prácticamente sacaría de mercado o la hortaliza, cuyas ventas, tras la imposición del arancel original, se redujeron en 15.2%.

El 90% del tomate rojo o jitomate que importa Estados Unidos proviene de nuestro país, en cuya producción se emplean 1.4 millones de jornaleros.

La factura, el año pasado, alcanzó 2 mil millones de dólares.

Liderada por productores de Florida, la presión para cancelar un acuerdo de suspensión renovable cada cinco años, lo que provocó la imposición del arancel, habló de un crecimiento del flujo de las exportaciones mexicanas del producto en los últimos dos años, de 32% a 54%, en tanto las ventas de Estados Unidos a México cayeron, de 65% a 40%.

Lo que no se dice es que el consumo per cápita de la hortaliza en el país del norte se duplicó en los últimos 30 años… y que el sabor de nuestro producto, madurado naturalmente, es superior al suyo, cuyo proceso es artificial.

El escenario se crea en 1998 al plantear los propios agricultores de Florida una denuncia por supuesto dumping, cuyo monto se calculó en 17.51%, pero su aplicación en calidad de impuesto compensatorio se evitó vía un acuerdo de suspensión, cuya condición era vender a un precio mínimo de referencia.

Este se renovó en cuatro ocasiones.

El caso es que en una nueva revisión del porcentaje el Departamento de Comercio calculó el monto en 25.28%, con cargo a tres de nuestras empresas exportadoras, aunque no se señala la metodología utilizada.

La suspicacia de los afectados apunta a que el método de cálculo utilizado se remite a bienes duraderos, no a perecederos.

De hecho, sostienen que de haberse realizado una medición correcta el margen de dumping habría sido cercano a cero.

El problema es que de aplicarse el monto se lesionaría gravemente una de las ramas de exportación estelares del país, cuya cosecha anual alcanza 2 millones de toneladas diseminadas en 70 mil hectáreas.

La exportación se concentra en Estados Unidos y Canadá, destinándose porcentajes simbólicos a Holanda y España. En el primer caso apenas se llega a 3% de las ventas al exterior, y en el segundo al uno.

Puntilla a nuestro tomate rojo.

ALBERTO BARRANCO. EMPRESA. EL UNIVERSAL.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *