Los jornaleros indígenas de Guerrero, entre la hambruna y el coronavirus

Tlapa de Comonfort, Gro.

Cientos de indígenas de la Montaña Alta de Guerrero dejan sus comunidades y se trasladan a Baja California, Sinaloa (ubicados entre los primeros lugares en número de contagios y defunciones por Covid-19), Zacatecas y Michoacán, en busca del sustento para sus familias.
Son parte de alrededor de 30 mil pobladores que abandonan cada año sus pueblos; la mitad se dirige a los campos agrícolas del norte y el Bajío, y la otra, a Estados Unidos, principalmente a Nueva York. En una primera etapa, de septiembre a enero, entre 6 mil y 7 mil jornaleros se marchan a los campos de cultivo y un segundo éxodo ocurre a partir de mayo.

El día primero de este mes se inició la migración indígena previa al pico de la pandemia de Covid-19 en el país; desde entonces han partido 2 mil 700 pobladores; apenas el sábado salieron cuatro camiones con 150 jornaleros.

En entrevista, Miguel Martínez Peralta, representante del Consejo de Jornaleros Agrícolas del Centro de Derechos Humanos de la Montaña Tlachinollan, refiere que los guerrerenses que salieron el sábado se dirigen a los campos agrícolas de Zacatecas, Michoacán, Nayarit, Jalisco, Guanajuato, Querétaro, Baja California y Baja California Sur. Martes, jueves y sábado parten los camiones al norte del país, apunta.

Reprocha que no hay atención adecuada de la Secretaría de Salud del estado para este sector de la población. No hubo médicos toda la semana. Apenas llegó uno para la guardia de sábado y domingo, y dio pláticas a los jornaleros que se iban.

El número de migrantes se incrementará: sólo de septiembre del año pasado a enero casi 7 mil jornaleros salieron a otras entidades. Hubo apoyo del gobernador Héctor Astudillo Flores, que mandó 5 mil despensas; esperamos que alcancen hasta agosto.

Paulino Rodríguez Reyes, responsable de atención a jornaleros agrícolas y migrantes de Tlachinollan, coincide con el Consejo de Jornaleros Agrícolas de la Montaña, pero reconoce que hay un sector importante de indígenas que se van por su cuenta, calculamos que serían cerca de 8 mil.

En tanto, el médico Alejandro Morales Ibarra, responsable del sector salud en el módulo de atención a los trabajadores del campo, destaca: Es un año atípico. Aumentó 50 por ciento el movimiento migratorio, a diferencia de otros años; en marzo se incrementó con jóvenes de 14 a 20 años, que estudian secundaria y bachillerato; al suspenderse las clases lo tomaron como una oportunidad para ganar dinero en Michoacán. Al menos yo registré casi 100 muchachos. La pandemia del coronavirus hizo que se incrementara al doble la migración de jóvenes.
Fuente: Lajornada.com

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