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sábado, mayo 21, 2022

Trabajo coordinado para detener la sequía en México

El cambio climático está teniendo una afectación cada vez más fuerte en nuestro país. Grandes zonas del territorio nacional se están volviendo más secas y frías, mientras que las predicciones indican que no se regresará pronto al nivel necesario de las presas para la actividad agrícola. Si no trabajamos de manera coordinada, los sectores público y privado, las consecuencias del avance de la sequía podrían ser severas para el campo mexicano.

A principios de mayo, la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA) informó que México está viviendo una de las sequías más intensas de las últimas décadas. Según los estudios de la agencia estadounidense, cerca del 85% del territorio nacional enfrenta condiciones de sequía y las grandes presas presentan niveles muy bajos.

Por su parte, la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (SADER) reportó que la superficie sembrada a fines de abril registraba 28% menos que el mismo mes del año pasado, lo cual indica que la productividad agrícola se está viendo significativamente afectada por la falta de agua.

En el Consejo Nacional Agropecuario (CNA) hemos recibido información de que Sinaloa, Sonora y Chihuahua, estados graneros del norte del país, han padecido graves efectos de este fenómeno climático, por lo que algunos agricultores están dispuestos a dejar de sembrar en el segundo semestre del año si no hay fuertes lluvias que recarguen las presas.

Añadido a esto, la irregularidad en las siembras llevaría a una menor oferta y, por lo tanto, a una mayor inflación en el precio de los alimentos. Un ejemplo es el maíz, cuya importación ha marcado un récord en las últimas semanas, así como un alza notoria en los precios para los productores y el consumidor.

Si bien habrá que esperar el comportamiento de la temporada de lluvias de junio y julio, comparto la preocupación y el llamado de ayuda que hacen los agricultores para enfrentar y resolver las afectaciones que ha traído la sequía de estos primeros meses de 2021. Pero también es necesario ir más allá y trabajar en soluciones que repercutan positivamente en el futuro, pues los pronósticos indican que los periodos de sequía serán cada vez más intensos y duraderos.

Desde nuestro punto de vista, en el futuro próximo será crucial una mayor inversión en la infraestructura hídrica, en el mantenimiento y la modernización de los canales de distribución de agua, así como la recuperación de los programas de tecnificación de riego que el gobierno realizaba para apoyar a los pequeños productores.

Las lecciones que vivimos este año nos dejan ver que es primordial redoblar esfuerzos y profundizar en el diálogo entre todas las partes involucradas para luchar de manera integral contra los efectos del cambio climático, como lo es la sequía.

Fuente: JUAN CORTINA GALLARDO

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