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domingo, noviembre 27, 2022

Alternativas al glifosato

El decreto presidencial publicado el 31 de diciembre del 2020 es de gran importancia para México pues tiene dos objetivos fundamentales; la prohibición del maíz transgénico en la alimentación de las mexicanas y mexicanos y en su cultivo que pone en peligro la riqueza nacional de variedades de maíz; y la sustitución gradual del glifosato y los agroquímicos que lo contienen, por ser altamente contaminante para 2024.

Es necesario que el decreto sea una realidad en el campo y por consecuencias en nuestras mesas para que podamos gozar de una alimentación nutritiva, sostenible, culturalmente adecuada y sin agrotóxicos ni transgénicos. Por eso es muy importante impulsar procesos de transición agroecológica que sustituyan el uso de productos de síntesis química, no sólo el glifosato, sino de todos aquellos que son empleados en la producción de alimentos.

Se debe de percibir que no hay una sola solución, sino múltiples procesos que en conjunto no sólo disminuyen las poblaciones de insectos o hierbas no deseadas, sino que además mantienen la fertilidad del suelo, evitan la contaminación del agua y preservan la diversidad biológica, los ciclos y flujos de energía en el agroecosistema.

Por lo cual se debe ver más allá de únicamente el hecho de sustituir el glifosato por algún otro insumo. Se requiere de un cambio de raíz basado en procesos agroecológicos y en conjunto con los saberes campesinos.

En ese sentido el Manejo Integrado de Plagas (MIP) resulta ser una alternativa que no intenta erradicar las plagas, sino minimizar su impacto a través de entender las condiciones que las hacen prosperar y combinar prácticas físicas, mecánicas, químicas, biológicas y culturales para mantenerlas en niveles aceptables, que no generen daños económicos considerables.

Las prácticas de MIP deben ser usadas de manera combinada para lograr regular las poblaciones de forma tal que no haya pérdida de productividad.

Las prácticas MIP permiten disminuir la abundancia de arvenses o hierbas, evitar el crecimiento de hierbas; favorecer que los cultivos tengan mayores posibilidades de acceder a los recursos que las arvenses e incidir en la composición de las comunidades de arvenses (inversión de flora).

La gran mayoría de prácticas MIP se pueden ejecutar en cualquier tipo de cultivo o agroecosistema y a cualquier escala, sin embargo, hay algunas excepciones que serán más efectivas para ciertos tipo de escala, específicamente diferenciando entre producción a gran escala, pequeña y mediana escala.

De igual manera se debe plantear el trabajar la transición agroecológica no solo a nivel productivo, sino que se integren los diferentes componentes de la cadena agroalimentaria que también incluyen la comercialización, la distribución y el consumo.

En el más reciente informe de Greenpeace México, denominado Agricultura sin glifosato. Alternativas para una transición agroecológica se abordan diversas prácticas sobre el manejo integrado de arvenses, que permiten disminuir la abundancia, evitar el crecimiento de hierbas; favorecer que los cultivos tengan mayores posibilidades de acceder a los recursos que las arvenses. No obstante, no hay que perder de vista que la manera más efectiva de realizar un adecuado manejo de arvenses es la combinación de diferentes prácticas, adecuadas al agroecosistema y la localidad.

En el informe completo de Agricultura sin glifosato. Alternativas para una transición agroecológica también se pueden revisar diferentes casos de estudio en diferentes cultivos y agroecosistemas; casos que se pueden considerar exitosos en la sustitución del herbicida glifosato y de otros agroquímicos dañinos para la salud y el medio ambiente. Se podrán encontrar diferentes casos de pequeña, mediana y gran escala de cultivos agroforestales y de café, policultivos, papa, aguacate, amaranto, cacao, blueberry, cítricos, hortalizas, sistema milpa, ganadería, además de los casos de cultivo de maíz  sin glifosato y otros agroquímicos.

Un ejemplo de estos casos de éxito es el caso de un cultivo de maíz a gran escala de 85 hectáreas en Balancán, Tabasco en el que hubo una sustitución exitosa y ya no se utiliza glifosato, se aplican prácticas como: mecanización del suelo (rastreo y cultivo) trabajando bien la tierra para evitar el crecimiento de malezas en el cultivo. Mencionan que han aumentado su productividad. Comparten que las condiciones laborales, las condiciones del medio ambiente y otros productos que ofrecen lo mismo sin dañar el medio ambiente han sido la clave para sustituir el glifosato

El campo mexicano es fundamental para alcanzar la soberanía y autosuficiencia alimentaria. Transitar a una agricultura ecológica que sustituya el uso de agroquímicos requisito para tener un campo productivo, saludable y sustentable.Una agricultura sin glifosato no solo es posible, es necesaria

* Especialista en agricultura y cambio climático de GREENPEACE.

Fuente: VIRIDIANA LÁZARO LEMBRINO*. INFORURAL.

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