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domingo, noviembre 27, 2022

Innovación tecnológica ante la Crisis Alimentaria

Por Luis Fernando Haro Encinas | Director General del Consejo Nacional Agropecuario

El sector agroalimentario mundial enfrenta una serie de retos entre los que se encuentran principalmente, el asegurar el abasto de alimentos y atender la demanda ligada al crecimiento de la población, para lo cual, según la FAO, se debe incrementar la producción en al menos un 60 por ciento.

Los consumidores cuentan con patrones de consumo cambiantes y variados y es necesario hacer un uso más eficiente de los recursos, principalmente del agua y del suelo, y ayudar a revertir el cambio climático, así como a adaptarse a sus efectos, que son cada vez más catastróficos y recurrentes.

Ante tales condiciones, no se puede pensar en ampliar la frontera agrícola, por lo que, la solución más viable es elevar la productividad por unidad de superficie, por unidad animal y/o por metro cúbico de agua utilizado; esto significa, producir más con menos.

El mayor reto global del sector es el crecimiento de la producción basado principalmente en la productividad, y es la innovación, el elemento fundamental para lograrlo, ya que son los diversos desarrollos tecnológicos los que permiten una mejor eficiencia de los procesos y del uso de los recursos.

Existen grandes avances en materia de mejoramiento genético, tanto en plantas como en animales; el desarrollo de sistemas de riego de alta eficiencia; sistemas de información; la utilización de satélites, de drones, la robótica, aplicaciones de predicciones, además de la existencia de grandes avances en la producción de alimentos bajo ambiente controlado.

Innovación como recurso para el campo

Es necesario avanzar en la adopción de tecnologías que faciliten la implementación de sistemas alimentarios sostenibles; fortalecer los servicios públicos y privados de extensión agrícola y la asistencia técnica o transferencia de tecnología que sean amigables con el medio ambiente.

La sustentabilidad es la habilidad de lograr una prosperidad económica sostenida en el tiempo, protegiendo los sistemas naturales del planeta y proveyendo una mejora en la calidad de vida para las personas; es en realidad “un proceso” que tiene por objetivo encontrar el equilibrio entre el medio ambiente, el uso de los recursos naturales y el desarrollo económico y social y, si a ello se le suma el término de sostenibilidad, se asegura que se cubran las necesidades actuales, sin comprometer el futuro de las próximas generaciones.

El crecimiento económico tiene que ser inclusivo y estar relacionado con el progreso social, de ahí que ante esta nueva realidad las empresas estén incorporando prácticas que no solo tienen que ver con factores inherentes a la propia producción de bienes y servicios, sino que ahora también contemplan factores que van más allá de la generación de utilidades.

Por lo anterior, y con una visión de futuro y de permanencia de las empresas, se genera una nueva dimensión social de los sectores productivos y de colaboración con el gobierno, encaminados a lograr crecimiento económico, a la par de mejorar la calidad de vida y los niveles de bienestar de toda la población.

Fuente: Por Luis Fernando Haro Encinas | Director General del Consejo Nacional Agropecuario

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